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Opinión
Un empate catastrófico
05 DE JULIO DE 2017 12:20 | por Geovani Galeas

Habiéndose producido el famoso impago del pasado mes de abril, y teniendo por delante la inminente amenaza de volviera a caer en insolvencia, el ministro de Hacienda Carlos Cáceres declaró lo siguiente: “No tenemos más alternativa que confiar en ARENA. Esa es la única alternativa”.

No era un simple juego de palabras. Esa frase revelaba con crudeza una realidad políticamente lacerante: el FMLN no puede resolver el problema y ARENA no quiere que el problema se resuelva. Entre ese no poder, por no tener los votos legislativos suficientes, y ese no querer, para asfixiar al gobierno y sacar rédito electoral de su impotencia, quien pierde en todo caso es el país. 

Un par de meses después la UCA presentaba su encuesta de opinión pública, en la cual se destacaba un dato erelacionado a ese no poder y a ese no querer: 63 de cada 100 salvadoreños no quieren que siga gobernando el FMLN, pero asimismo 68 de cada 100 salvadoreños no quieren que ARENA regrese al gobierno.   

Esta situación puede definirse como un empate catastrófico, o de bloqueo político: en relación al interés general o de país, los intereses particulares de esos dos partidos suman cero. Tratemos de entender más a fondo lo que esto significa.

El factor básico de un análisis político es la correlación de fuerzas. Asimismo, la herramienta manera más objetiva para conocer el estado de esa correlación es la encuesta de opinión pública, sobre todo cuando en distintos momentos, realizadas por diversas casas y patrocinadas por diferentes agentes, estas encuestas muestran, de modo consistente, algunos datos o algunas tendencias comunes que solo presentan un muy reducido nivel de variación. 

Por ejemplo, desde el año 2000 todas las mediciones de opinión coinciden en un creciente incremento del desencanto y la frustración de los ciudadanos respecto de la clase política en general, sus partidos y sus dirigentes, y de las instituciones más importantes. Dicha tendencia perfila una crisis de la democracia por cuanto la ciudadanía esta dejando o ya ha dejado de confiar en sus representantes.

Se suponía que el régimen vigente, surgido del pacto político firmado en 1992 y cuyas vigas maestras son los partidos ARENA y FMLN, al solucionar el antiguo problema de la exclusión de la izquierda por medio de su integración a la competencia democrática, aseguraría al menos dos factores fundamentales: uno, el fin de la violencia endémica; dos, la posibilidad de cambiar, por medio de la alternancia en el poder, el modelo de gestión gubernamental en cuanto al proyecto económico y social del país.

Pues bien, cuando la mayoría social expresó en las urnas su rechazo al modelo neoliberal implementado por ARENA, estaba exigiendo el cumplimiento de las dos principales promesas del régimen del 92, ero la violencia no solo no amainó sino que se agudizó en forma de guerra social, en tanto que lo sustantivo del modelo neoliberal,, su política económica y su política fiscal, no ha sido cambiado.

Si, como hemos dicho antes, todo análisis político parte del examen de la correlación de fuerzas, debemos considerar en este punto que uno de los mayores obstáculos que tiene el FMLN para operar desde el gobierno el cambio exigido, es precisamente una correlación de fuerzas desfavorable en relación a la derecha en su conjunto, sumado al hecho de que en particular ARENA tiene la llave de la mayoría calificada en la Asamblea Legislativa. 

En todo caso, es el doble incumplimiento señalado lo que explica el profundo malestar que la ciudadanía expresa en las encuestas. 

¿Pero cómo se sale de una situación de empate catastrófico o de bloqueo político? Al parecer solo hay tres alternativas: uno, la emergencia de una tercera fuerza con un proyecto alternativo; dos, las llamadas primaveras, que suponen el estallido espontáneo de la indignación popular, y la consecuente defenestración de los operadores más visibles poder; tres, un nuevo liderazgo de relevo, pero sin ruptura, capaz de proponer y de viabilizar, sobre la base un evidente respaldo social mayoritario, el verdadero cambio político en sentido progresista.

Pero, dada la experiencia política reciente, no parece que la articulación de una tercera fuerza realmente competitiva sea una posibilidad cercana. Por otro lado, y según todos los antecedentes internacionales conocidos, las llamadas primaveras han resultado más bien estériles y contraproducentes, porque si bien son todas exitosas en el momento destituyente, también todas han fracasado en el proceso constituyente, lo que al final ha supuesto el regreso al caos.  

Queda entonces la posibilidad de un relevo sin ruptura en el liderazgo de la fuerza cuyo proyecto histórico se cifra en el cambio político en sentido progresista. Aquí no hay misterios ni hay necesidad de buscar la respuesta en las cartas del Tarot o en las hojas de ruda. La respuesta, de nuevo y de manera clara y palmaria está en las encuestas.

Está claro que la reprobación al FMLN, por parte de la ciudadanía, se debe sobre todo a que no ha sido capaz de cambiar en lo fundamental el modelo impuesto por ARENA, y que la causa principal de esa incapacidad no reside en la voluntad partidaria, (recuérdese que la política es el arte de lo posible y no el de lo deseable), sino en la debilidad de sus números concretos. 

En consecuencia, la salida del paralizador empate catastrófico pasa necesariamente por el FMLN, pero también va necesariamente más allá de las fronteras orgánicas de ese partido. Es decir, el FMLN es la base de la unidad política imprescindible para constituir una nueva mayoría social. Evidentemente, la convocatoria a esa nueva mayoría social, ideológicamente transversal y plural, no puede ni debe basarse en los supuestos de un marxismo decimonónico sino en los principios de la democracia republicana. 

Es por esto que hablamos de un relevo sin ruptura en el liderazgo. Pero a ello nos referiremos en la segunda entrega de esta columna.

(3) Comentarios

Demar 2017-07-10 17:18:35

El empate deja al descubierto dos cosas: 1.- El pueblo salvadoreño se ha dado cuenta de lo tremendamente corrupta que ha sido ARENA en sus gobiernos anteriores. 2.- La derecha ha sido muy eficiente para descalificar todos los esfuerzos y los logros que ha hecho éste gobierno, enlodando e in visibilizando, con su acostumbrada estrategia de "la mentira" y el rumor como arma fundamental.

Br. Andy. 2017-07-10 06:58:04

Por fin veo un interesante artículista que ANALIZA la pobreza política en nuestro país Y PROPONE posibles solucioned para salir del mal endémico que nos aprisiona. Adelante.

Br. Andy. 2017-07-10 06:57:03

Por fin veo un interesante artículista que ANALIZA la pobreza política en nuestro país Y PROPONE posibles solucioned para salir del mal endémico que nos aprisiona. Adelante.

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