Lecciones de lenguaje y periodismo.
Si una persona se ve obligada a vender su fuerza de trabajo, su inteligencia o su cuerpo, en las condiciones que sean, para sobrevivir, a eso se le llama ECONOMÍA. Si a esa persona se le niega seguir haciéndolo poniendo en peligro la subsistencia de su familia o la continuidad de su hogar, a eso se le llama MERCADO. Si arriesga su propia existencia para huir de esas condiciones de miseria y explotación para cruzar océanos y desiertos (y acabar en un páramo urbano y en un yermo humano), a eso se le llama EMIGRACIÓN. Si se le permite opinar cada cuatro o seis años mientras una minoría de poderosos toma todas las decisiones en todos los ámbitos durante el resto del tiempo, a eso se le llama POLÍTICA. Si se justifica todo lo anterior, se le llama CULTURA, mientras que si se critica se le llama IDEOLOGÍA (la puesta en cuestión de la acumulación en pocas manos de la mayor parte de la riqueza, los recursos naturales y los medios de producción se llama SUBVERSIÓN y puede conllevar efectos perniciosos para la salud de sus autores)..Si el individuo reacciona o intenta defenderse a zarpazos de la asfixia y el aplastamiento, oponerse a todo ello de forma agresiva o ruidosa o herida, a eso se le llama VIOLENCIA. Y a esto se ve que sí que hay que oponerse a toda costa. Cuando se erradica esta protesta, por cualquier medio necesario, si hace falta el exterminio, el resultado se llama ORDEN.
Ante esta trama de mitos, laberintos y polisemias del engaño, las personas cabales, las que cuya lengua aún no se ha torcido espantosamente por el lingo mediático, tratan de articular una vuelta a valores que podríamos denominar “conservadores” en el sentido auténtico del término. Los filósofos, judíos y alemanes comme il faut, Adorno y Horkheimer ya entrevieron que había que volver a la pureza del lenguaje para plantear el inicio de cualquier cambio, por tímido que éste fuera. Por su parte, uno de los juglares de la aldea universal, Manu Chao, le puso música a un extracto del Manifiesto Zapatista en Nahuatl escrito por el poeta de la globalización, el subcomandante insurgente de la selva lacandona, y como ambos lo expresaron mucho mejor de lo que yo pueda hacerlo jamás aquí lo reproduzco:
“El general en jefe del ejercito libertador del sur, Emiliano Zapata. Al pueblo de México. A los pueblos y gobiernos del mundo. Hermanos: Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día. Para todos, la luz. Para todos, todo. Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos. Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergüenzas. Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro. Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos. Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción. TECHO, TIERRA, TRABAJO, PAN, SALUD, EDUCACIÓN, INDEPENDENCIA, DEMOCRACIA, LIBERTAD, JUSTICIA Y PAZ. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias”.
Frente a este estado de las cosas, vemos un curioso alzamiento continental de las oligarquías irritadas (se ve que lo suyo no es” violencia”). ¡Qué semblantes son, en Caracas o en Santa Cruz en la actualidad, con los de Santiago de Chile en 1973, los rostros airados, los maquillajes como máscaras de teatro griego, los cardados que desafían la Ley de la Gravedad, los polos de Lacoste de los estudiantitos de Esade y los collares de perlas Carmen Polo de Franco de los que hacen que las muchachas del servicio agiten en su lugar sus opulentas cacerolas en descontento, una repugnancia de nariz arrugada como corresponde a tan señoriales olfatos ante el sudor y lo bocazas de los nuevos caudillos populares. Pero no es nuevo. Ya en los primitivos 60, un sardónico proletario, John Lennon pedía en el Royal Albert Hall que “los de asientos del fondo pueden aplaudir, los de delante limítense a agitar sus joyas”.
Tras, y pese a, la caída del Muro de Berlín y la muerte del esclerotizado estalinismo de núcleo ruso, las aspiraciones de un mundo mejor, la Esperanza, sigue ahí, inmortal, adoptando nuevas formas de organización y expresión, muchas de ellas aún ignotas. Igual el capitalismo. Se ha tambaleado su Muro de Wall Street, pero sigue ahí la sed de robo y explotación. El fantasma del comunismo, que según Marx recorría Europa, parece que se encuentra convaleciente. Pero se ve que las momias del imperialismo que azotan Latinoamérica, gozan de buena salud. Un grito se oye tras las alambradas de todas las zonas residenciales y en los más exclusivos campos de golf, y no es el de Zapata o el de Dolores: ¡Pueblos de Latinoamérica, a ver si dejáis de joder! (aunque ni siquiera son originales, los sarcásticamente clarividentes Siniestro Total, un grupo de roqueros palacio-punk, ya acularon en su día la lírica “¡Pueblos del Mundo, extinguíos!).
Como soy de los que manifiestan el atávico respeto requerido a los ancianos (a aquellos que se lo mercen al menos) sea al joven Proudhon (y al viejo Carlos), recojo sus palabras por las que no pasa el tiempo:
“Ser gobernado significa ser vigilado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, reglamentado, encasillado, adoctrinado, sermoneado, fiscalizado, estimado, apreciado, censurado, mandado por seres que no tienen ni título, ni ciencia, ni la virtud. Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, en cada transacción, ser anotado, registrado, censado, tarifado, timbrado, tallado, cotizado, patentado, licenciado, autorizado, apostillado, amonestado, contenido, reformado, enmendado y detenido. Es, bajo el pretexto de utilidad pública y en nombre del interés general, ser expuesto a contribución, ejercido, desollado, explotado, monopolizado, depredado, mistificado, robado; luego, al menor movimiento de resistencia, a la menor palabra de protesta, reprimido, multado, vilipendiado, vejado, acosado, maltratado, aporreado, desarmado, agarrotado, encarcelado, fusilado, ametrallado, juzgado, condenado, deportado, sacrificado, vendido, traicionado y para colmo, burlado, ridiculizado, ultrajado y deshonrado. ¡He aquí el gobierno, he aquí su moralidad, he aquí su justicia!”
Los medios son las nuevas cañoneras
Y cuando hablamos de gobiernos, hablamos de medios. Los gobiernos han ido sustituyendo progresivamente al ejército y la policía, el ejercicio de la fuerza por el ejercicio de la magia, la ilusión … los psiquiátricos se han internalizado, antes te internaban ahora sólo hace falta que te hagan sentir intimidado, mal contigo mismo, “pero cómo puedes llegar a ser tan ingenuo/idealista para creer todavía en…”, En este país, el último ejemplo es que han conseguido convencer incluso al usualmente sordo FMLN de que perdió las últimas elecciones, la “derrota moral”, cuando objetivamente las ganó… que engañen a la población ¿pero incluso al propio interesado? (algún día hablaremos de esa gente que vota contra sus propios intereses por cuestiones de patria , etnia o religión o, de como, en El Salvador, al día siguiente de firmarse la paz, los medios de comunicación y la “Academia” se pusieron a construir la mayor patraña: “la Historia de El Salvador del siglo XX tal y como es contada a los niños”, con su Caperucita tricolor, el lobo rojo y la miseria, la pobreza, la represión, las desapariciones y las masacres jugando al hombre invisible. Me temo incluso que si el periodista llegara a imponerse, a viento y marea contra todos los elementos, no se presentaría a su investidura porque los medios le habrían convencido de que realmente ganó el jefe de la policía. ¡Qué tiempos aquellos en que el reportero de gabán camuflado, sombrero Stetson, Olivetti atronadora y sempiterno cigarro y botella de ginebra colgándole del aliento, se alzaba contra el imperio de las sombras (¿es que eso también fue el sueño de un mal cómic?). Para ilustrar la actitud actual de ensañarse con el más débil, permítaseme recomendar:
http://blogs.publico.es/manel/966/el-opinador/
Por cierto que hablando sobre el próximo domingo recuerdo que cuando vivía en El salvador solía desgañitarme inútilmente en favor al derecho que los extranjeros tenemos a votar en un país en el que pagamos nuestros impuestos. Ya que contribuimos al gasto, nos gustaría poder decidir a qué se destina o quién lo reparte. Al menos déjeme indignarme contra el argumento desprovisto de lógica. A mí más que el candidato, el de la tecla o el de la porra, lo que me indigna el atentado a la lógica. Sobre todo, me sorprende mucha gente paniaguada de clase media que invoca al lobo: “es que puede ganar un populista, como Chávez”. ¿Cómo Chávez? ¡Despierten ya! ¡Dejen de dar lecciones a medio continente sobre lo que tiene o no que votar y concéntrese en los problemas de su casa (que no es que sea Canadá precisamente)!.Lo siento Pedro, de tanto llamar al lobo, ¡cómo puedes olvidar que has elegido gordos demagogos para gobernar en, pongamos un ejemplo al azar, ehhh… digamos San Miguel en particular o la Presidencia de la nación en general! (o han olvidado todos ustedes aquello de “Lo mejor está por venir”).
Antes se decía “venceréis, pero no convenceréis”. Ahora se ve que hay que ser escéptico, para no dejarse vencer… ni convencer. Los medios son las nuevas cañoneras, y cuando se vea el papel que han jugado entre finales del siglo XIX y principios del XXI, lo mínimo que nos va a pedir la humanidad es un Juicio de Nuremberg. Los medios, desde el Maine de Hearst hasta las Torres Gemelas de Murdoch y Maxwell, pasando por la radio de Goebbels o la de las Mil Colinas, han arropado el humo de los hornos y las troneras. Pero nosotros estamos limpios, señor juez, sólo empuñamos el micrófono, el bolígrafo o la cámara, los violentos son los otros. Como el mendigo que, leo en un diario español, ha sido condenado a un año de cárcel por robar una barra de pan. Valora el juez que “el delito de robo no viene determinado ni por el objeto sustraído, sino por el uso de la violencia o la intimidación como medio para sustraer un objeto con ÁNIMO DE LUCRO”… (Estoooo, perdonen éstas y las otras mayúsculas y citan que salpican el texto de esta quincena, pero se ve que estaba calculando la, por poner un ejemplo entre tantos, estafa de Madoff en panes y años y se me ha ido el santo al cielo).
Lo mejor es que queda probado que “el crimen no paga”: por impresentable y “violento”, se ve que en el forcejeo, pese a que, en un evidente ataque de santidad ofendida, la benevolente “víctima dijo que le habría dado la barra de habérsela” (sí, seguro, por eso se agarró a ella como si fuera una Green Card flotando al viento), el pan cayó al suelo y se partió, por lo que el “criminal sólo se llevó la mitad”. Y ahora, distinguidos lectores y lectoras, juzguen quien fue el miserable: el mendigo, la panadera, el juez, el escribano o el que permite que todo esto siga igual. Ya saben: Pedro, o el lobo. ¿De qué lado están ustedes?
(1) Comentarios
lizandro lopez | 2009-05-15 09:19:34
es ecelente pero aqui en el salvador falta quien tenga guevos y perdon por escribirlo con g pero indigna que estos malnacidos politicos salvadoreños se llenen el ocico con promesas que no cumplen a proposito hay un desgraciado del ministerio de hacienda que se anda haciendo del ojo pacho con la devolucion sera que todo ese dinero ya esta en la cuenta de los saca o de los cristiani ? usted vaya a saber y si son (homosexsuales) ya nos salaron el pais perdon el cliche, devuelvan lo que no es suyo ladrones!!