| Editoriales | Opinión de Zarko Pinkas |
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La crisis existencial ha llegado a niveles catastróficos en la humanidad actual. Se puede definir en trastornos de personalidad por causas diversas como son: sensación de soledad y aislamiento, una comprensión de la muerte particular del individuo, la perspectiva de una vida sin propósito, la conciencia de libertad esclava en el sistema y/o una experiencia de dolor extremo.
En estos tiempos modernos, las crisis existenciales han pasado a ser parte de muchos sectores relacionados a la intelectualidad humana, la cual siente una sensación de soledad y abandono frente a la actual situación de conflicto de valores reales como son la dignidad, la solidaridad y el respeto a sus derechos humanos.
Es una depresión que afecta a millones de personas que, por alguna razón, se sienten en desánimo no solo interno, sino también social. En un orden mundial, donde los seres humanos son peones de un sistema caduco donde se vanagloria el triunfo material sobre los logros del pensamiento. Aquellos que han logrado salir de la oscuridad de los rebaños, tienen todo el derecho de sentirse saturados de estas crisis existenciales.
La norma básica de vida de estas sociedades hipócritas de una doble moral decadente, se resume en ser otras personas y fingir una felicidad donde podemos ver como los más avaros y poco solidarios mienten descaradamente. Pequeños mundos repletos de falsos profetas creados por la propaganda ofreciendo un mundo de fantasía; o, peor aún, una vida mejor después de la muerte. Se termina mostrando lo patético que es tratar de nadar contra la corriente de un sistema egoísta en sus entrañas mismas.
El desarrollo del intelecto social tiene menor valor en relación a sentimientos vacios y distorsionados por una visión del logro personal, el cual debe pasar por encima de otros para obtener una estabilidad tan falsa, la cual casi siempre termina en un divorcio social o en el engaño de falsas sonrisas.
La crisis existencial ha llevado a que una cierta cantidad de personas sientan unas tristezas tan profundas que terminan ahogándolos en los nefastos vicios del licor y las drogas. Evadir los problemas y el dolor es la única salida para atormentados productos de la marginación social. No encajar en una sociedad aburrida y falsa es el pecado mortal para muchos que se atreven a cuestionar las razones de la crisis sin estar atados a ninguna ideología.
La búsqueda de la felicidad lleva a la simplicidad de curar esta patología en otra persona, deseando que llene el vacio de soledad existencial. No será así. Ninguna relación puede nacer del dolor y desesperación. Hombre y mujeres tratan de darle remedio a la presión al unirse a una pareja con función de evasor de la realidad aplastante. Es una condena al fracaso o, simplemente, puede servir para algunos, quienes se atan a la comodidad de amores vendidos en revistas de mentiras irreales.
El dolor existencial tiene que ser vivido a su plenitud. No tiene que ser evitado como una enfermedad fisiológica. Las mentes más evolucionadas deben enfrentarlo, masticarlo y digerir sus presiones para logra salir de ellas purificados. La cobardía basada en querer tapar el sol con un dedo…, ya no es la solución.
Estamos en un mundo global lleno de un cinismo ridículo, patético y egoísta que, para convertirlo en una situación más compleja, rebasó las fronteras por las actuales realidades virtuales. En esas realidades, se puede ver más a profundidad una soledad tan desesperanzadora que ha convertido a Facebook en la expresión máxima de búsqueda de un sentido de vida de millones de personas.
Un mundo sin objetivos con humanos esclavizados al materialismo consumista y las ideologías de la eterna confrontación. En medio de esta vorágine “el ser” queda abandonado a su suerte. Benditos aquellos que flotan en las creencias religiosas por lo menos tienen una esperanza. Los que superaron ciertas barreras del conocimiento y viven con cuestionamientos existenciales, saben que los milagros para las mayorías son solamente una mentira para no hundirse en el pozo de la desdicha y la crítica vivencial válida. Un camino hacia el brutal ateísmo en el mar de la desolación donde no existen islas solo unas cuantas burbujas.
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Alex | 2012-01-31 07:13:20
Fanny Segovia | 2012-01-31 07:59:44
Michel | 2012-01-31 09:01:13
Buen analisis, si asi vemos en los paises desarrollados, ahora lo estamos viendo en nuestro pais, tradicionalmente apegada la familia, y ahora salen reuniendose solo cuando fallece un familiar de ahi es rarisimo que se visiten, si no le ponemos alto a esto, si seguimos preocupandonos por cosas superficiales, y no por ver como esta nuestro pariente, amigo etc. vamos para mal. una anarquia terrible.
Arturo | 2012-01-31 13:16:46
Viktor N, otro colofón para este artiíulo | 2012-01-31 14:51:28
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