Editoriales | Opinión de Zarko Pinkas
.TAMAÑO DE LETRA
Ella ha muerto

Última actualización: 10 DE ABRIL DE 2012 20:15 | por Zarko Pinkas

Nunca he sido machista. Solo quería la comida servida cuando llegaba molido como un esclavo del trabajo como cualquier hombre sacrificado, un poco de sexo original para no buscar en los lupanares esa satisfacción, y una voz que me escuchara para también oírla, con tedio, pero le pondría atención.

Me casé joven con indican las reglas de nuestro clan. Una mujer sumisa y atenta me comentó mi padre que sería mi compañía para toda la vida. Me pregunté a mí mismo: ¿Toda la vida? Eso suena algo largo. 

Nos mudamos a vivir a una casa regalada por su padre con todas las comodidades existentes para dos casados de nuestra casta. Una gran puerta en la entrada de la residencia, tres salas con los más finos muebles, cinco dormitorios cada uno con su baño de marfil, un jardín con jazmines y tulipanes y una reserva de agua en una cisterna gigante. 

El primer mes fue el periodo de adaptación.  Yo notaba cierta incomodidad de su parte al servir la comida y una constante afición al licor de arroz. Darle importancia a tales asuntos después de un tiempo, me cuestionó sobre los vicios humanos de los infieles, aunque después no sentí nada, compartimos el elixir, pues este nos daba una potencia afrodisiaca muy potente hasta ver el alba. 

Estos malditos excesos no provocaron en mí ningún cambio de conducta. Ella entró en una crisálida de meses antes de transformarse en un monstruo. Cada vez que llegaba de la fábrica de telas me torturaba como lo hacía en Santo Oficio, solo que con críticas odiosas. Que me parecía a Drácula, sobre la eyaculación precoz, su derecho al orgasmo, la necesidad de poseer más efectivo en la billetera para comer pasteles con sus chismosas amigas, y de esa forma me fue provocando un ira constante. Salía de mis labores y caminaba hasta la casa para evitar la verborrea de quejas y chismes de su lengua, la cual era peor que una patada en la ingle para mi intelecto. 

Cada noche las peleas comenzaban por el uso de condón. Según ella le causaba alergia el látex y tenía que salir corriendo a comprar lubricante para hacer más placentero la penetración, pues el tronco más áspero daba más humedad. Y en medio de todo este caos de cama, yo siempre era el culpable. Algo que comencé a pensar profundamente sobre mi culpabilidad en esta situación marital.  

Inicie un proceso de rabia, la cual pasó a la neurosis rápidamente. Solo escuchar un ladrido de un perro me ponía en un estado explosivo. Reflexionaba de ser presa de un castigo divino y aunque oraba arrodillado mis ruegos no eran escuchados. 

Hasta que un buen día, no soporté más y como poseído por mil demonios enfrenté a mi esposa. Ella ebria no causaba ni risa, ni lastima, solamente asco. Gritaba como una enajenada incoherencias cuando le expliqué como un bárbaro su problema de falta de lubricación, su frigidez sexual, su problema con el licor, y carácter deprimente y falto del mínimo intelecto humano. 

La pelea pasó a la zona donde se ubicaba la cisterna, que por razones desconocidas, estaba abierta y dejaba ver sus oscuras aguas mohosas. Ella gritaba y se tambaleaba como un muñeco de felpa. Yo, más relajado, al haber soltado la ira de meses, trataba de calmarla con palabras serenas y casi retractándome de lo dicho con anterioridad. 

Pude percibir su cercanía peligrosa a la cisterna y al levantar las manos, me miró con sus profundos ojos negros y pestañas largas, haciéndome una señal obscena, en ese mismo momento, un fuerte movimiento sísmico la hizo tropezar y la vi caer lentamente en las profundidades de la mismas aguas oscuras. Traté de tomar su mano, pero me fue imposible. Tengo la idea que debió golpearse la cabeza con el borde y de esa forma cayó y, sin pensar en un juego de palabras, se calló al mismo tiempo. Esto le dije a la policía cuando entraron a la residencia. 

Ellos escucharon la historia y sacaron el cuerpo de la cisterna. Estuve detenido unos días y fui liberado. Al salir de las mazmorras con los pies hinchados por los golpes de vara en las plantas de los pies, sentí una alegría enorme. Era libre al final. Me senté en el suelo y di gracias de vivir en país donde los hombres somos dioses a semejanza de nuestro profeta y no existe un polígrafo. 

 

 

Noticias Relacionadas:

(4) Comentarios

Silvia. Esta es la prueba de que el sistema nervioso es algo bien delicado!!! | 2012-04-16 11:46:38

Bravo Zarco! Cada dia mejor estan tus historias. Y sabes que: Me alegro que toques estos temas tan importantes, ya que en la actualidad se vive una tendencia desmedida de violencia domestica y de todo tipo. Y sabes yo me pongo a pensar que todo radica en la falta de tranquilidad en nuestros hogares, la tension de dos personas que no logran ponerse de acuerdo en todo, de la ignorancia y a veces hasta de la falta de amor. Pero sobre todo de la falta de paciencia y comprension hacia nuestra pereja. Cuando el sistema nervioso esta dañado el ser humano es capaz de cometer los mas crueles actos, con tal de hallar un poco de tranquilidad. Pienso yo que esto fue el detonante de esta historia y de muchas que ocurren en la vida real.

Andre | 2012-04-13 09:10:39

Me gusta su forma de escribir! y los temas son tocados sutilmente. Excelente.

xxxxxxx | 2012-04-11 18:42:12

clasica tendencia de andarle echando la culpa de toda violencia a lo que denominan "machismo" como si las mujeres o los gays no fueran violentos y abusivos tambien

Buen cuento, o es la vida real? | 2012-04-11 09:26:40

Me he reido mucho con este cuento. Es bueno y me mantuvo muy atento. La mezcla de ideas es asombrosa para mostrar la violencia que sufren las mujeres como el caso de señora asesinada por un gerente. Sera esa su isnpiracion? Saludos. Pd. El final es cruel pero bien logrado.
Envie su comentario:
Su Nombre:
Su e-mail:
Su comentario:
  Enviar

DIARIO LA PÁGINA se reserva el derecho de editar y/o publicar los comentarios vertidos por nuestros lectores de acuerdo con estándares que no permiten palabras soeces, acusaciones personales, calumnias, lenguaje de odio, racismo y antisemitismo. Las opiniones publicadas en este espacio son de absoluta responsabilidad de quien las escribe.

LA ENTREVISTA

Entrevista con pastor Toby Jr.

Jefes de pandillas fueron invitados al Tabernáculo y "ardió Troya"

En esta entrevista, el pastor Toby Jr. rompe el silencio y expone su opinión sobre lo que para él fue una decisión injusta y politizada.

OPINION

Caída libre / Zarko Pinkas

Pacto de sangre

Carta al cantinero/Peter Dumas

Las chistosas chiripiolcas de Paolo

ENCUESTA

En un debate presidencial ¿cuál de los candidatos cree usted que ganaría?