| Editoriales | Opinión de Abraham Reyes |
|
Fuera de su órbita normal, los ojos de los tres flacuchos adolescentes estaban clavados, llenos de terror, en el bolso negro que estaba frente a ellos, sabían lo que eso significaba; habían intentado escapar, Dios lo sabía que sí; pero Gertrudis, su amorosa tía los había cazado antes que salieran como cohetes por la ventana…
Solamente Hilario había conseguido salvar la ventana y escabullirse por entre los crotos de un mal cuidado jardincillo que a veces era regado y otras tantas debía conformarse con los meados de la manada de rapaces que jugaban “ladrón librado” cada tarde.
Sin duda estaría regocijándose al imaginarse el tormento al que serian sometidos sus hermanos mayores, y aunque por un momento estuvo a punto de compadecerlos, después se dijo que era lo mejor, se lo merecían por pegarle coscorrones a cada rato.
—Debería darles vergüenza —dijo la tía Trudis— mientras metía su mano en el inmenso bolso negro, para sacar de ella un gigantesco volumen negro con unas letras doradas en las cuales se podía leer claramente “SANTA BIBLIA”
Así era la visita de mi querida tía Trudis, cuando era este servidor apenas un cipote quien apenas empezaba a descubrir que las niñas no eran enemigos feos y despiadados a quienes debía golpearse cada vez que hubiera ocasión. Un bicho chorreado que al igual que Gregorio Samsa había despertado un día, no mucho atrás y se había percatado que las niñas eran simpáticas, bonitas y olorosas, y que cada vez que estaba cerca de ellas en lugar de agredirlas, se sentía miserablemente desarmado por aquellos ojos almendrados… ¡ si, las niñas eran brujas! Pero brujas bonitas.
La camioneta Nissan Beige, parqueada en la entrada de la casa, era mala señal para nosotros, había que ocultarse a como diera lugar.
No, no es que no quisiéramos a la tía Trudis, y su demasiado callado esposo, siempre los quisimos entrañablemente, y qué decir del primo Guincho, con su estilo Indiana Jones y la Prima Estrellita de ojos de muñeca, con quienes nos íbamos a retozar a la montaña… el problema estaba cuando en un arrebato de celo divino, tras nuestras acciones abominables ante los ojos de Jehová Dios, Nuestra tía sacaba aquel gruesísimo volumen que contenía según ella la palabra del sempiterno padre celestial, y nos sermoneaba por larguísimos eones de tiempo, en el cual deseábamos morir.
¿Y qué tiene que ver mi queridísima tía Gertrudis con que usted se vaya a ir de visita?
Pues que ella, y su (aun callado) esposo, mí querido Tío Toro, siempre tuvieron dos cualidades, que debe tener todo visitante cinco estrellas: primero, nunca llegaron con las manos vacías. Cada visita suya llenaba nuestra alacena con frijoles, arroz, carnes, leche y otras golosinas y el carísimo papel higiénico perfumado.
Segundo, nunca llegaba por periodos prolongados, y aunque sus visitas eran frecuentes no se quedaban más de dos días.
¿Ahora ven que tiene que ver la mi tía Trudis con su próxima visita?
Amigo, lector si tiene planeado visitar a su amigo, a su familiar, algún vecino o a Satanás mismo no olvide las tres reglas de oro del visitante perfecto que a continuación sin que usted me lo pida escribiré
1º regla: NUNCA CRITIQUE, recuerde que usted va de visita y no a criticar el color rojo infierno de la pared en la sala de Satanás, porque podría ser que su mujercita se lo haya sugerido y de plano usted va a caerle mal.
2º regla: LAS MEJORES VISITAS SON LAS QUE SE VAN PRONTO, o como decía mi abuelita, “el pescado y el muerto a los tres días hieden” véalo así, cada familia es un delicado ecosistema donde cada cosa vive en un balance perfecto, pero cuando usted llega ese equilibrio se rompe, y aunque sea usted muy querido terminara por arruinarlo todo. ¿Qué tal si le hubieran prestado a usted la cama de Juanito, y este debe dormir mientras tanto con Lucia su peluda hermana? No se extrañe si después de tres días el bueno de Juanito se convierta en Juan el Asesino.
3º regla: SIEMPRE, SIEMPRE LLEVE ALGUN OBSEQUIO, recuerde que su regalo vale más por el detalle, que por lo que un acabado como usted pueda darle al señor de las tinieblas, a menos claro que sea usted Enzo y le lleve un coche de esos Rojitos que tanto juego hacen con su morada.
Bueno espero que les haya gustado será hasta la próxima.
| Enviar a un amigo | Imprimir | Compartir |
cometa | 2012-05-09 15:14:04
A menos que se me haya invitado, llego, pero caer de paracaidas.... eso nunca me lo enseño mi mamá y mucha razon tenia al decir que ni un pe..o podia tirarse cuando alguien llegaba "de visita" x eso yo no visito para que no me visiten..
olafo | 2012-05-08 09:30:36
billmart | 2012-05-05 17:57:22
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS COMENTADO |
El calvario por la compra de un auto termina en demanda contra Grupo Q
Empresario Ricardo Poma consolida su poder dentro de ARENA
Atlético de Madrid se toma el Bernabéu y es campeón de la Copa del Rey
Declaran inconstitucional la elección del ministro de seguridad y el director de la PNC
Estudiantes de la UES atrapan a supuesto violador y lo entregan a la Policía
Flores como asesor de campaña inquieta a seguidores de Calderón y Cristiani
Reforma migratoria en EE.UU. prosigue revisión en medio cuestionamientos
Desde la Asamblea Legislativa
OPINION
|
|
Edgardo Orellana |
|
|
Porque nos gusta comer bien / Angelo di Forno |
|
|
Marvin Aguilar |
|
|
Caída libre / Zarko Pinkas |
ENCUESTA
¿Quién ganará la final del fútbol salvadoreño? |