| Editoriales | Opinión de Francisco José Fermán |
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El poder es el elemento central de la política y la legitimidad es la justificación del poder. La manera de pensar es formar ideas y conceptos políticos en la mente relacionando unos con otros; evidentemente, hay principios hermenéuticos del poder político para comprender y explicar la lógica del poder que se entiende en pensar por oposición y confrontación, cuanto más contradictorio parece una propuesta de reforma constitucional, de ley, reglamento, decreto y sentencias, mayor es la necesidad de despejar las razones ocultas en la realidad; en ese orden de ideas, no son los objetos o contenidos que hacen político un pensar , sino la forma política de pensar cualquier hecho y realidad, cifrado en cómo el agente político ha pensado los hechos, actos, circunstancias, los procesos legales, el funcionamiento de las instituciones políticas; indiscutiblemente el pensamiento sobre el poder y la política se encuentran sujetos al poder político y a las relaciones de poder, en tal sentido; cabe preguntarse ¿Qué hace político un pensamiento? La respuesta puede ser el pensamiento sobre los hechos políticos para identificar cómo han sido políticamente pensados, contacto objetivo y racional con la realidad de manera abstracta en forma intelectual más que emocional.
Es de especial significación destacar que el poder no existe en cuanto tal, sino como una relación y una realidad de mucha trascendencia y es así como, la experiencia del poder condiciona el pensamiento sobre el poder; en tal virtud, las estrategias, tácticas, alianzas políticas aparecen constituidas, pensadas y explicadas por el poder, pues este se posee y produce una inteligencia propia y particular; lo que en otras palabras significa que quien ejerce el poder piensa y conoce la realidad de manera diferente a quien no posee ese poder; pues el político es un actor en un escenario dominado por la institucionalidad y a la vez protagonista por relaciones de poder que produce legalidad e institucionalidad política, sin perder de vista como se forma y actúa políticamente en el desempeño de sus funciones; además, la formación de un político se inicia siempre en un proceso de transformación de su condición de persona privada a persona pública; de tal suerte, que el poder no se puede separar de la forma en que se ejerce, y esto lleva a una reflexión sobre la relación entre las estructuras de poder y la forma de pensar políticamente para el ejercicio del poder. Al tocar el poder, nos atamos a la realidad; es decir, que hay que ceñirse a cómo son las cosas en la realidad y no como nos imaginamos que son.
El poder político nunca es único, ni se encuentra en un solo lugar, ni es el mismo en todo momento. La originalidad de la forma política de pensar consiste en reconocer y mostrar que el poder y su ejercicio, tienen sus razones que la razón no conoce.
Los agentes políticos deben saber que nunca las relaciones de poder están definidas, porque siempre se juegan con cartas tapadas o con diferente naipe; pero el descarte es por el resultado de la votación.
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Mariano Tobar. | 2012-06-07 11:29:13
Jose J. L. | 2012-06-05 18:18:42
Miguel Alpez | 2012-06-02 12:12:19
Zzzzzzzzzzzzzz | 2012-06-02 06:33:41
Euclides | 2012-06-02 00:03:18
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