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.TAMAÑO DE LETRA
Un país en el que los desastres continúan siendo ¿naturales?

Última actualización: 07 DE JUNIO DE 2012 18:57 | por Francisco Soto*

 Por supuesto que los desastres causados por el cambio climático no son naturales; y por tanto, con este tema se debería reseñar y alertar sobre todos aquellos políticos, periodistas y profesionales de cualquier materia, que aún incluyen en sus discursos la expresión “desastres naturales” o “castigos de la madre naturaleza”. Es su manera de explicar con  resignación que los desastres que han ocurrido y seguirán ocurriendo a causa del cambio climático, tienen su causa en las fuerzas de la naturaleza, contra la cual se supone que los seres humanos debemos abatirnos día a día. De esa manera, la naturaleza misma se identifica como una potencial enemiga; los humanos, como agentes pasivos martirizados por la implacabilidad de diversos fenómenos. 

Las causas del cambio climático radican en las actividades realizadas por los seres humanos, especialmente por las sociedades industrializadas y más consumistas de bienes y servicios en los territorios de los países desarrollados, y principalmente por las emisiones de CO2 desde el sector energético. Este conocimiento tiene un sólido fundamento científico y está en conformidad con los círculos de política internacional de más alto nivel.

 
No hay nada de “naturalidad” ni “normalidad” en el cambio climático. 
 
Mientras eventos climáticos, geológicos y oceánicos han ocurrido siempre (tormentas, huracanes, sequías, incendios, erupciones volcánicas, terremotos, tsunamis); dichos eventos han sido parte de la dinámica y variabilidad de la naturaleza en destruir y renovar, morir y renacer. Así, eventos climáticos extremos han sido parte de la variabilidad natural del clima, y todos los seres vivientes incluyendo los humanos nos adaptamos a dicha variabilidad. 
 
El cambio climático y su variabilidad asociada incluye eventos climáticos aún más extremos (tormentas severas, huracanes más intensos, sequías prolongadas y extendidas, más olas de calor, más días calientes, menos noches frías) y cambios en las medias (aumento de la temperatura promedio, cambio en los patrones de precipitación y aumento del nivel del mar) que se salen de los umbrales de destrucción-renovación y de las capacidades de muerte-renacimiento a los que la naturaleza estaba adaptada. Además, dichos eventos no impactan sobre ecosistemas naturales, si no sobre territorios transformados mediante dinámicas que no van acorde con los ritmos y funcionalidades de la naturaleza, y que por tanto se dice que son territorios vulnerables. 
 
En resumen, los eventos del cambio climático no son naturales y por eso son tan impactantes, pues los ecosistemas y las sociedades humanas no estamos adaptados a ellos. Por tanto los términos “desastres naturales” y otros similares, son erróneos y su utilización ya no puede ser justificada por desconocimiento o involuntariedad. 
 
Pero hay una manera perversa de “naturalizar” los desastres: la negación de la ocurrencia, ritmo y magnitud del cambio climático. 
 
A pesar que algunos gobernantes y políticos niegan las causas, manifestaciones e impactos del cambio climático,abierta y hasta públicamente; otros, más tácticos, lo hacen furtivamente al conferir la ocurrencia de desastres a los impactos de los eventos climáticos como parte de la variabilidad natural del clima. Hay dos corrientes por las cuales se reconoce únicamente la variabilidad natural del clima como causa de desastres, para que éstos concebidos así entren implícitamente en la categoría de “naturales”.
 
La primera es reconocer aisladamente los eventos climáticos extremos, y entre ellos sólo las tormentas y ciclones de la época lluviosa, y excluir los cambios en las medias de la temperatura, los parámetros de precipitación (incluyendo las sequías) y la elevación del nivel del mar. La variabilidad natural del clima incluye eventos extremos, y por tanto es cómodo asumir su explicación sin necesidad de proyectarlos bajo la dinámica del cambio climático. 
 
Por ejemplo, el primer anuncio de pronóstico brindado por el MARN a finales de abril de 2012, indicó una época lluviosa “normal” (esto significa un volumen de lluvia en el rango normal de las tendencias históricas), un panorama en condiciones “neutras” y un trimestre (mayo-julio) “típico” igual que en los años anteriores.

Sorpresivamente, 20 días después, el MARN hizo un nuevo anuncio, pero esta vez de un “invierno” muy copioso que probablemente superaría los niveles de lluvia. Lo que llama la atención no es sólo la contradicción de los anuncios, si no que el pronóstico se desvinculó del cambio climático, para el cual se proyecta menor cantidad de lluvia en nuestro territorio junto a una intensificación de la canícula, cambios en el calendario y el patrón de lluvias, mayores temperaturas (mínimas, medias y máximas), menos lluvia absoluta especialmente en los meses de la época lluviosa, y menos días de lluvia pero con eventos tan intensos en la precipitación que superan lo conocido hasta ahora (tormentas severas). No se puede hacer referencia única al volumen de lluvia con un sesgo hacia el aumento del mismo, pues entonces el pronóstico desconoce el cambio climático, y vaga únicamente en la variabilidad del clima.  
 
El tema de las tormentas súbitas es otro ejemplo interesante, pues las autoridades expresan que por tratarse precisamente de lluvias inesperadas, es muy difícil pronosticarlas.Sin embargo, para el cambio climático ellas se han previsto mediante la proyección de cambios significativos respecto a la tendencia histórica en las cantidades de lluvia de los meses previos a la época lluviosa y de la canícula, y la proyección de un aumento de eventos lluviosos más intensos. Aunque los pronósticos del tiempo que no integran modelos de cambio climático son erráticos respecto a las tormentas súbitas; las proyecciones del cambio climático nos aseguran con alta certeza que ellas ocurrirán en el territorio. Ante esta proyección es que las medidas preventivas deben adelantarse; sin creer que el tema de las lluvias súbitas es inmanejable, y que lo único que queda es implementar medidas reactivas, como lo son los Sistemas de Alerta Temprana y los dispositivos de reacción inmediata, aún cuando estos sean basados en el mejor avance instrumental y en la participación de todo el personal asistente que se puedan tener.  
 
Sorprendentemente, la segunda corriente por la cual se desconoce el cambio climático, y se explicanlos desastres con base en la variabilidad natural del clima, es exacerbar la vulnerabilidad del territorio. El tema de la vulnerabilidad en el país es un problema tan serio e impostergable, como el término “vulnerabilidad” haya sido utilizado en incontables artículos, comentarios, discursos y noticias. Además, la vulnerabilidad (socio-económica, ambiental, tecnológica e institucional) que cobija a nuestra región ha sido ampliamente reconocida como una de las másaltas en el mundo en diversos estudios y reportes de agencias cooperantes y de investigación; tanto así, que entre los países centroamericanos casi se pelea el título de quien es “el más vulnerable”. No obstante, el inconveniente surge cuando un enfoque prevaleciente de la vulnerabilidad del país se convierte en una medida distractora del cambio climático. Alguien descubrió que si el temade vulnerabilidad se utiliza de determinada forma, no hay más necesidad de hablar de cambio climático, pues su manifestación no supone impactos de magnitudes adicionales; el único problema es la vulnerabilidad. Es decir, un desastre puede ser explicado simplemente mediante la manifestación de eventos climáticos extremos que siempre ha existido por la variabilidad natural del clima, y sobrela base de ese dimensionamiento defectuoso de la vulnerabilidad. 
 
Estas corrientes tan sutiles con las que se niega la ocurrencia del cambio climático no son accidentales ni inocuas. Implican una dilución de los trabajos desensibilización social y educación ciudadana sobre el tema; una postergación de la elaboración e implementación de herramientas políticas para la planificación y la acción ante el cambio climático; como también una justificación de la laxitud en la rendición de cuentas a la sociedad, sobre las permisiones que nuestro país ha hecho para que los países desarrollados sigan emitiendo grandes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera y que por tanto el cambio climático llegue a niveles para los cuales la adaptación ya no sería viable. 
 
Respecto al último punto, la gran contrariedad radica entre los discursos políticos y activistas que parecen ser tan progresistas al hablar de la necesidad de reducirla vulnerabilidad de nuestro país en todos los aspectos; y la adopción y aprobación que nuestro gobierno, bajo liderazgo del MARN, ha hecho de decisiones tomadas en las negociaciones multilaterales del clima (Cancún 2010 yDurban 2011), mediante las cuales se han perdido batallas importantes para que la mitigación de las causas del cambio climático sea real, adicional y efectiva. Así, el mismo gobierno que habla de la necesidad de reducir la vulnerabilidad, ha consentido que la incidencia de los impactos del cambio climático, en magnitud y frecuencia, sea mayor en los años venideros para nuestra población, especialmente para la más vulnerable.  
 
También, tras la pantalla de la supuesta preocupación por disminuir la vulnerabilidad, se ocultan propuestas que el país pretende implementar sin la legitimización social y técnico-científica, y fuera del marco de políticas de cambio climático. Dichas propuestas  incluyen medidas de mitigación aparentes y medidas de adaptación impropias y sin el sustento técnico-metodológico, que al final aumentarían la vulnerabilidad de la que tanto se alardea. El mejor ejemplo de esto es la propuesta para la Reducción de las Emisiones provenientes de la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD-plus) que el país ha enviado al mecanismo del Banco Mundial, y en el cual el abordaje de la variabilidad climática desconoce la ciencia del cambio climático, incluyendo los estudios que se han elaborado por el gobierno de El Salvador desde hace 15 años. 
 
Entonces, la mejor manera de manejar la opinión pública respecto a esta “naturalización” de los desastres, es transmitir y promover un ambiente de normalidad frente a los eventos climáticos extremos, forzando su vinculación a la variabilidad natural; y estimular la concepción que vivimos en un país en el que los desastres son“naturales”, dejando la adaptación a un nivel de resignación.
 
En este país, en el que se quiere desconocer las bases científicas, técnico-metodológicas y ético-políticas del cambio climático: las institucionesdel país responsables del pronóstico del tiempo, la proyección del clima, los impactos, la vulnerabilidad y la adaptación ante el cambio climático, brindan información con ligereza y trivialidad sobre una “normalidad” con la que el clima transcurrirá en los meses de la época lluviosa; se informa de manera mecanizada acerca de la preparación para la atención de emergencia y los mecanismos para la recuperación de los desastres, pues son las fechas para hablar sobre ello en el calendario periodístico, y porque se ha hecho pensar a la opinión pública que si otro desastre ocurre, es “normal”; se aprueba inertemente una gestión en la que las instituciones se siguen alistando con recursos y capacidades para reaccionar ante los desastres, mal llamando “medidas preventivas” a las actividades preparadas con anticipación sólo para reaccionar mejor después del impacto; se sigue desinformando a la población sobre el cambio climático, mediante comentarios referidos a sus causas “kármicas” y a la necesidad de soluciones divinas o sólo domésticas, sin revelar las causas estructurales y sus soluciones a todo nivel; se habla pomposamente de medidas de adaptación basadas en el blindaje de materiales y en un diseño arquitectónico de obras de infraestructura, sin considerar los escenarios climáticos para el país, los cuales tampoco han sido oficializados; seguimos hablando de manera tan fría y natural de nuestra vulnerabilidad, como un término que se ha incorporado en la moda de los discursos, sin valorar que el cambio climático ya supone una “delgada línea roja” en términos de sobrevivencia de la naturaleza, sus leyes y el papel que en ella deberían jugar los humanos. 
 
En este país en el que aún se debe precisar que los desastres no suceden de manera natural, esperemos despertar a una nueva consciencia en la que la población comprenda que la vulnerabilidad de los territorios comienza con la desinformación, la demagogia y el debilitamiento de capacidades; en la que las instituciones del gobierno y de la sociedad civil protagonicen procesos concretos para la mitigación permanente, adicional y efectiva de las causas del cambio climáticoy para una adaptación apropiada ante sus impactos; y en la que comprendamos que si lo “natural” es lo que sucede conforme al orden y ciclo de la naturaleza, el cambio climático escapa a esa naturalidad que accidentada o perversamente a veces se le otorga.
 
* El autor es experto en cambio climático
 

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(6) Comentarios

Denis H. Meléndez Aguirre | 2012-06-08 11:16:30

Gracias Francisco por tu aporte al análisis de una agenda y una crisis que tiene al planeta tierra en vilo y a regiones como Centroamérica totalmente desnuda ante los desastres, razón por la urge nos unamos.

Gloria Orantes | 2012-06-08 08:03:46

Con esta informacion vamos actualizando los conocimientos y podemos ver con otra optica el problema y seguir con la lucha de sensibilizar a mas poblacion . "Por los niños y las niñas tenemos que seguir luchando" Muchas Gracias Gloria Orantes Sinodo Luterano

Justiciero Climático | 2012-06-07 21:55:53

Este tema es muy importante, pero en realidad al gobierno se le va en hablar una gran cantidad de cosas, sin concretizar sobre como nos vamos a adaptar, pues después de 3 años vienen a decir que descubrieron en la política que tienen que reducir la vulnerabilidad, y eso ya habían suficientes estudios desde antes que así lo habían determinado, y ni necesidad de tanto estudio hay para darse cuenta.

MOSDEVI / MOVISAL | 2012-06-07 21:24:31

El Movimiento por la Defensa de la Vida ante el Cambio Climático (MOSDEVI / MOVISAL), agradece a Francisco Soto, experto en cambio climático, y se une a divulgar la verdad científica y la realidad sobre lo que es el cambio climático y sus impactos que estamos sufriendo; así como a denunciar el manejo sesgado de la información y negociaciones por parte de las instituciones del Gobiernos como es el MARN, que solo trata de esconder los verdaderos causantes de nuestras desgracias como son los países desarrollados, los que solo buscan subordinar a los gobiernos de los países pobres como el nuestro, para no responder por el grave daño que le están haciendo a la vida de todo el planeta. ¡¡Porque el acelerado cambio climático y sus impactos son causados por los hombres sin conciencia humana!!

Seeker | 2012-06-07 20:20:42

Definitivamente, el MARN dio un mal pronóstico del tiempo, pues se contradijo... primero dijo que sería normal, y luego que llovería mucho. Además, como va a ser normal igual que el año pasado que llovió más que nunca, no lo hicieron bien o no lo pudieron explicar. Todo esto más que confunde y ya ni se sabe si se refieren al cambio climático o a lluvias específicas que van a ser fuertes.

ALSACOOP | 2012-06-07 20:07:41

La Alternativa Salvadoreña de Cooperativas (ALSACOOP), agradece la información proporcionada por Francisco Soto, experto en cambio climático y se compromete a divulgarla en la red de organizaciones que integramos el Movimiento por la Defensa de la Vida ante el Cambio Climático (MOSDEVI / MOVISAL)
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