| Entrevistas | Premio Nobel de la Paz |
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Obtuvo el Nobel de la Paz en 1992 por su lucha por la participación equitativa de los indígenas en la política de Guatemala, su país. 20 años después, Rigoberta Menchú, le apuesta al crecimiento de su partido Winaq, que significa Ser Humano Integral. DIARIO LA PAGINA conversó con la pólémica figura, sobre su vida antes y despúes del Nobel.
Hace 20 años, mientras en El Salvador se lograba la firma de los Acuerdos de Paz, en Oslo, Noruega se nombraba a Rigoberta Menchú, la primera mujer indígena de Guatemala como Premio Nobel de la Paz por sus luchas sociales a favor de los pueblos indígenas y los derechos humanos.
Ahora dedica su trabajo en abrir el camino para la participación ciudadana de los descendientes de los mayas y para las mujeres. Sueña con la construcción de la primera Universidad Maya de alta tecnología, en la que las nuevas generaciones aprendan sobre el calendario maya y sobre el sistema de esta civilización ancestral.
Rigoberta Menchú conversó con DIARIO LA PÁGINA, sobre su carrera en la lucha por los derechos humanos y sobre sus sueños, que según ella misma explica, "se basan en la recuperación de la identidad de los pueblos, perdida por el capitalismo y el racismo".
El premio Nobel determinó su trabajo por defender los derechos humanos; pero ¿cómo marcó ese antes y después el premio en su vida?
Justo hace 20 años Adolfo Pérez Esquivel, escribió mi candidatura, fundamentando la lucha por los derechos humanos que ya había hecho. Había sido la mujer indígena más joven que salía al exilio en el año 80 después de que había sido aniquilada la mayoría de mi familia.
Adolfo ilustraba en su inscripción la vos de los pueblos indígenas, lo que pasaba en Guatemala, era necesario romper el silencio, era necesario luchar contra la impunidad y era necesario dar una esperanza a los pueblos indígenas.
Todos esos argumentos de paz, incluía la necesidad de fortalecer el liderazgo de mujeres, de los originarios en la paz firme en Centroamérica. Aparte de lo que significa el Premio Nobel de la Paz para el mundo, si había un contenido especial de contribución a la paz en Centroamérica, de mi parte.
Ya era tiempo que los pueblos indígenas accedieran a espacios dignos… Mi candidatura hacía un énfasis muy fuerte contra el racismo y la discriminación. Mi candidatura fue apoyada muy fuerte... no recuerdo cuántos salvadoreños acompañaron la decisión, los datos de los candidatos son muy secretos y discretos.
¿Quiénes apoyaron su candidatura?
El premio Nobel era como exponerme porque yo era muy joven, tenía 33 años, no tenía experiencia, no tenía los espacios, era dependiente de mis colectivos porque yo fui una referencia en la negociación y el diálogo de las instancias unitarias de los procesos revolucionarios desde 1982.
Fui parte del Comité Unidad patriota que fue la primera instancia unitaria donde habían grandes personajes como don Luis Cardoza Aragón, Tito Monterroso, Julia Esquivel, donde habían grandes personajes que decían no a la dictadura militar en Guatemala, habíamos 65 y yo era la más joven.
Luego integré la representación comunitaria de la oposición guatemalteca en las Naciones Unidas, en la OEA y fui apoyada por grandes salvadoreños como Marianela García, el doctor Guillermo Ungo, Héctor Oqueli… esos personajes que para mi son grandes.
El destino me colocó aquí y no puedo decir 20 años… para mi es como un día o dos días, nunca me preparé para decir en 20 años voy a ser famosa, simplemente yo trabajo a diario y es decir aquí estoy.
Desde el anuncio de su candidatura, se desataron una serie de sentimientos, de recuerdos, de nombres, de dignificación de muchas personas pero para usted, para Rigoberta Menchú, ¿qué significó el Premio Nobel de la Paz?
Por un lado un cambio de vida radical, completamente, por el hecho de que mi candidatura y mi rol estaba vinculado a refugiados, a mujeres violadas, a las personas que vivieron la crueldad en lo más alto.
Me hicieron enemigos sin necesidad, me volví una sobreviviente perseguida porque si me hubiera quedado en Guatemala, me hubieran matado en aras de no dejar huella. De eso paso a ser un personaje público, tuvo que cambiar mi vida.
Tenía seguridad, tuve que acostumbrarme a escoltas y luego en esos años yo no estaba casada. Conocí a mi esposo en julio del 1992 y no tenía mucha decisión si me casaba o no y con venir el Premio Nobel me iba a limitar ya mis relaciones sentimentales.
Me cambio la vida… lo más duro para mi fue que la gente me exigía, toda la gente pensó que el Premio Nobel no era mi sino era para todos, todos me pedían cuentas, qué hiciste, qué vas a hacer con el premio y caí en el mundo real.
El mundo real que no es una utopía a largo plazo, que no es un ideal sino es yo quiero que me hagas una escuela, yo quiero que me construyas un hospital, yo quiero que me des una carta de recomendación para encontrar trabajo, yo quiero que atiendas a los migrantes.
Y yo decía cómo se imagina el pueblo que con una medalla puedo repartir tanta prosperidad y yo me preguntaba de dónde voy a repartir tanta prosperidad, si ni quiera podía venir a Guatemala, la única manera que había era involucrar a la gente en la búsqueda de sus soluciones.
¿Cómo se podía involucrar a la gente, si las personas tenían miedo?
Yo soy una mujer valiente y pensaba vamos a buscar juntos esas soluciones porque yo no las tengo, pero si puedo ponerme en frente y vayamos a buscar, ponga su delegación y si no nos recibe el presidente entonces nos paramos en el Palacio Nacional hasta que nos reciba el parlamento.
Y claro, cualquier jefe de estado en Ecuador, en Guatemala o en El Salvador, que un Premio Nobel de la Paz toque la puerta... antes de exponerse nos recibía.
Encontramos un método en los que tuve -y tengo- la oportunidad de apoyar muchas causas y eso andando y andando de un lado a otro y apoyando a la gente, pero eso si ayúdenme a buscar los apoyos, vamos a la empresa privada.
¿Qué aprendió de todo esto?
He aprendido a compartir, a sociabilizar los problemas para que no me quede yo solo con eso y lo hagamos todos juntos. Si nos dicen que no a todos juntos bueno el pencazo no es solo para mi, sino para todos también.
Cuando es para todos hay un placer más grande, sea bueno o malo, porque uno carga todo, su nombre… Es maravilloso, porque se han abierto una enorme cantidad de puertas.
Me recibió Juan Pablo II, es un grandísimo honor, tuve dos sesiones con él. Me recibieron los reyes, los príncipes y la ventaja para mi es que me recibían los presidentes sin importar su ideología y yo tenía la oportunidad de presentar temas como la declaración universal de los pueblos indígenas.
La observación de un proceso de paz en Chiapas, los mexicanos me dieron el honor de participar en un proceso de diálogo, la mediación de los prisioneros políticos en Colombia... es una gran ventaja porque me quiere la gente en todas partes.
¿Las muestras de afecto de las personas influyeron en su participación política o ya estaba dentro de sus planes la participación política?
Me atreví a meterme en política en Guatemala porque todo mundo me daba reconocimiento en la alfombra roja; pero la situación es grave, el racismo contra los indígenas y contra las mujeres sigue estando ahí.
A ver si me quieren igual cuando yo quiero decir que puedo ostentar el poder que ellos tienen y allí cambio la cosa, se nota que miles me quieren como símbolo pero otros no les gustaría que pudiera ejercer una influencia más efectiva.
Pero yo ya hice un partido político en Guatemala, el Winaq (Ser Humano Integral) que es mi amor… el 90 por ciento somos mayas porque hay que nivelar esa participación. Ya nos gobernaron 200 años los hermanos no mayas, entonces hagamos un partido que nos ponga en igualdad de condiciones.
Pero también el partido tiene 46 por ciento de participación de mujeres como fundadoras del partido; también hay mujeres no mayas, son lideresas que si hoy no están preparadas para ser lideresas mañana lo van a hacer muy bien.
Ha sido todo un recorrido pero ¿qué hace falta en Centroamérica para erradicar de una vez la discriminación de la mujer, de los pueblos indígenas?
Hay una palabra que la han mal utilizado pero que es la clave: oportunidad, no hablar más de indígenas, sino notar la presencia de los pueblos en decisiones. Que nos den la oportunidad de cometer nuestros errores que nunca serán genocidas, nunca van a sacrificar mujeres y niños.
Que le den la oportunidad a la mujer para que demuestre que puede ser una buena alcaldesa, que es una buena diputada, que es una buena administradora; que le den oportunidad a los pueblos indígenas para que demuestren que son buenos porque han perdurado miles de años con su sistema, que nos permitan hacer un paradigma que sirva para todos.
Yo creo que la cultura occidental no nos va a permitir desarrollarnos como seres humanos, ni como seres sociales, entonces que nos permitan construir nuevos paradigmas y yo estoy en eso.
En muchos países la derecha acusa a los indígenas de ser de izquierda, la ultra izquierda acusa a los indígenas de ser de derecha… ¿Señores y qué tal si para nosotros hay otro paradigma? Somos complementarios.
En los últimos años ha habido cambios en Latinoamérica, ha llegado un militar a dirigir el gobierno de Guatemala, ¿Que siginifica esto, en términos de la lucha y la reinvidicación de los derechos humanos en su país?
Yo creo que nosotros tenemos el compromiso profundo de no permitir de nuevo la militarización. La militarización del Estado, de las políticas públicas, de las formas de detener a la sociedad, embruteció por un lado a los militares que cometieron tantos crímenes, pero también llenó a la sociedad de miedo y de sufrimiento.
De exilio, los grandes pensadores guatemaltecos murieron en el exilio. No permitir la militarización es una meta, una convicción, no permitir que la impunidad vuelva a ser un manto en nuestro país, nosotros tenemos que ponernos las pilas.
Los militares vuelven en otras condiciones, yo no creo que ellos tengan las ventajas de antes, ni los avances que hemos tenido en la comunidad internacional. Por lo tanto hay que ver una correlación de fuerza más tranquila y en otros preceptos.
¿Cómo califica las elecciones de Guatemala?
Yo tendré al oportunidad de conversar con el Presidente… aunque podemos decir que fue una elección manipulada,
nos robaron los votos, es increíble, no tuvimos fiscales en ninguna mesa, nos impidieron registrar 19 corporaciones municipales y cinco departamentos donde íbamos a llevar candidaturas para el congreso.
Nos dejaron fuera a nuestros candidatos y aun así quieren que saquemos dos o tres millones de votos y eso es una barbaridad. Pero yo veo que es tan importante el intento que hemos de participar, de entrar en la institucionalidad del país, de decir a nosotros también nos importa el congreso.
Esos esfuerzos son muy importantes como secretaria general de Winag y si el presidente convoca ahí estaremos, haremos una fiscalización racional y no una oposición ciega porque eso mata a los seres humanos.
¿Guatemala puede esperar que Rigoberta Menchú, de ascendencia maya, sea la primer presidenta del país?
A mí me gusta iniciar procesos y los procesos que iniciamos darán más oportunidad a las mujeres de reivindicar su participación política. Hay más mujeres indígenas, porque yo si quiero ver a más mujeres mayas luciendo con su grandeza, con sus conocimientos, con su identidad y que vaya siendo más pertinente.
Yo quiero dar oportunidad a muchas mujeres mayas, ellas tienen que dar un mensaje diferente. Mi meta es que Winaq, sea un partido y no un cascarón de partido, me dedicaré a darle fuerza a las estructuras municipales y locales.
Si hay una elección interna y yo no debo ser secretaria del partido, también deberé trabajar en todos los planos hasta el final de mi vida, me he puesto estas misiones y las voy a cumplir.
En mi filosofía personal, la cima no es ser un presidente. Hoy por hoy, los poderes más importantes están en el congreso, me gustaría que la contribución de Winaq esté en el congreso.
No es la terquedad de ser presidente, hay muchos ciudadanos que llevan a sus partidos al abismo porque quieren ser presidente de su país. Yo no soy terca para ser presidente de Guatemala, mi compromiso es contribuir a estos procesos y estar con ellos de cerca.
A mi me gustaría estar en el congreso, hacer conciencia, levantar la voz y sacar vergüenzas a un par de gentes que se duermen en el congreso. Yo pienso que el tiempo me va a ubicar dónde debo de estar y ahora debe estar en este espacio que da esperanza, no puedo encasillarme en Guatemala.
Guatemala y El Salvador lograron alcanzar la paz después de un conflicto armado y ahora la guerra es contra la violencia, el narcotráfico. ¿Qué le ha faltado a los Acuerdos de Paz para que en la post guerra se viva otro tipo de guerra en nuestros países?
Los negocios ilícitos de la guerra continuaron, sobre todo en la responsabilidad del estado, porque cuando había un movimiento insurgente la guerra se usó como pretexto y vemos que con los Acuerdos de Paz ese pretexto se cae.
No ceden los espacios para atacar los problemas desde la raíz. los Acuerdos de Paz nos dieron la oportunidad de hacer una reforma verdadera del estado para convertirlo en no impulsor de desigualdades, sino que en un espacio para alcanzar equidad social.
Los Ministerios de Educación tenían que cambiar completamente su mensaje, para que lo se enseñe en la escuela sea una educación integral que recupere la memoria para que no volvamos al pasado, para generar nuevas mentes progresistas.
Lo que no hemos logrado es proyectar a nuestros países como el centro del éxito a nivel mundial, porque por ejemplo si se sabe que El Salvador ha logrado la paz y no hay violencia, las miles de gentes que aman a El Salvador vendrían y también a Guatemala, si no se hablara de muertes, de violencias.
Yo creo que también se debe dignificar a nuestras fuerzas armadas para que ellos también pongan de su parte y que la justicia funcione, quitar la impunidad, hay cosas que está en nuestras manos hacer, porque debe haber participación ciudadana para avanzar.
Va a costar muchísimo, porque los tres males que tenemos en la región es el narcotráfico, crimen organizado y corrupción. Ese es el título de los centroamericanos y si ya sabes que son los males que nos castigan debemos unirnos en torno a eso.
¿En Centroamérica hay alguna persona que cumpla con los requisitos para ser próximo Premio Nobel de Paz?
Yo creo que hay que intentarlo, con nuestros grandes personajes, siempre he soñado hacer un gran museo de la paz, para tener a todos los premios Nobel de la Paz futuros, porque no sólo los gringos tienen capacidad de ser Premio Nobel de la Paz.
Se hace del Premio Nobel algo inalcanzable y hay mucha gente que lucha y que con su vida construye procesos de armonía, de cultura, de educación… Porque para mí la paz es un proceso de construcción, de salud.
Yo no tengo límites, por ejemplo en Chiapas se promovió a monseñor Samuel Ruiz, en Bolivia, Adolfo inscribió a Evo Morales… Debemos tener autoestima, perseguir obras que tengan impactos en paradigmas, que fortalezcan las dignidades de los pueblos.
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juan hasbun | 2012-01-21 23:36:55
Y QUE NO HAN VISTO QUE NI CASO LE HICIERON LOS INDIGENAS A ESTA FARSANTE? CUAL FUE EL PORCENTAJE DE VOTOS EN LAS ELECCIONES PASADAS EN GUATEMALA A PESAR QUE LA MAYORIA DE GUATEMALTECOS SON INDIGENAS?
Mariano Tobar. | 2012-01-22 06:00:06
Los negocios ilícitos de la guerra continuaron, sobre todo en la responsabilidad del estado, porque cuando había un movimiento insurgente la guerra se usó como pretexto y vemos que con los Acuerdos de Paz ese pretexto se cae.
Hay que leer completa la entrevista Don Juan. (INDÏGENAS) | 2012-01-22 06:23:33
¿Cómo califica las elecciones de Guatemala? Yo tendré al oportunidad de conversar con el Presidente… aunque podemos decir que fue una elección manipulada, nos robaron los votos, es increíble, no tuvimos fiscales en ninguna mesa, nos impidieron registrar 19 corporaciones municipales y cinco departamentos donde íbamos a llevar candidaturas para el congreso. Nos dejaron fuera a nuestros candidatos y aun así quieren que saquemos dos o tres millones de votos y eso es una barbaridad.
ILEGAL | 2012-01-22 09:16:15
Aristides Ventura | 2012-01-22 09:23:47
Para el Sr. juan hasbun: Que pena a pesar que tiene un apellido palestino. Pero dá tristeza. Cuantas personas al rededor del mundo quisieran ser "Premio Nobel de la Paz" Esa india y farsante como Ud. la llama tiene un mérito que Ud.ni toda su descendencia ni en ésta ni en la otra vida la van a pode tener. Cuanta bajeza, Sr. juan hasbun.
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