Inmigrantes | Relato de un hombre que durante 15 años trasladó a más de 250 personas de manera ilegal hacia Estados Unidos
.TAMAÑO DE LETRA
"Yo fui 'coyote' durante 15 años" (I entrega)

Lea mañana la historia de una joven pareja de esposos salvadoreños  que tuvo que viajar por el desierto para llegar a Estados Unidos. En el trayecto ella fue violada y él obligado a servir como esclavo de un "pollero" mexicano.

Última actualización: 04 DE MARZO DE 2010 19:24 | por Jaime Ulises Marinero

Foto ilustración

“En 1988 viajé ‘mojado’ a Estados Unidos junto a un amigo que se dedicaba a llevar gente. Nos tardamos 20 días en llegar Austin, Texas. Viví  cuatro años en esa ciudad hasta que decidí regresar vía terrestre en una ‘troka’ con la que halaba otro vehículo”.

 “De regrese casi que hice el mismo recorrido que me enseño  mi amigo, por cierto ya falleció (el ex alcalde de Acajutla Cristóbal Alemán Alas). En el país puse mi negocio (un carswash), pero no me funcionó por lo que ese mismo año decidí regresarme”.

 “Mi amigo me explicó los pasos que debía dar para llevar gente ilegal y fue así como me llevé a dos amigos a quienes les cobré solo lo de los gastos. Quería dedicarme al traslado de gente y ese viaje me iba a servir para experimentar”.

 “Salimos de la terminal de buses internacionales hacia Guatemala, de donde tomamos un bus para Tecún Umán, luego pasar a México fue fácil, solo hubo que darle $200 a un agente de migración. A los diez días ya estábamos en México y una semana después en la frontera con Estados Unidos. Logramos pasar por el desierto, c on ayuda de un ‘coyote’ amigo de Cristóbal (ex alcalde de Acajutla) y dos días después nos encontrábamos en Austin, Texas”.

“El primer viaje lo sentí demasiado fácil, por lo que dos meses después regresé a El Salvador vía terrestre con ocho vehículos usados en una ‘tacuazina’ (rastra) alquilada, coloqué los autos en una venta de automotores usados y  cuatro meses después nuevamente viajé a Estados Unidos, llevando  seis personas a las cuales les cobré 25 mil colones  a cada una, dinero que cambié en un banco por dólares”.

 “Así pasé hasta 2007. Desde 1992 hasta 2007 hice por lo menos 30 viajes y trasladé a unas 250 personas ilegales. Desde 2007 hasta la fecha ya no me dedico a trasladar gente, porque estoy ‘quemado’, es decir ya me conocen en todas las rutas y en cualquier viaje me capturan. Las autoridades de México se han puesto muy difíciles”.

“Ahora me dedico a mis dos negocios de ‘carwash’ y a un gimnasio. Tengo visa estadounidense, pero tampoco viajo porque para mí es peligroso pues es posible que me tengan en los expedientes. A través de un amigo puede darme cuenta que en Chiapas, Veracruz,  Oaxaca, Sinaloa , Coahuila y Tamaulipas, me tiene registrado como sospechoso. Por eso prefiero evitar inconvenientes y ya no viajo ni por tierra ni por avión”.

El “coyotaje”

“No cualquiera es coyote, uno comienza experimentado y después de convierte en todo un experto. Llegué a conocer a personal de las fronteras, a representantes de los consulados, a oficiales corruptos y hasta a los dirigentes de las casas de protección a migrantes, cuyas casas nos servían de refugio”.

“ Poco a poco se me fue haciendo la fama en la zona de Acajutla, San Francisco Menéndez, San Pedro Puxtla,  Jujutla  y otros lugares de Sonsonate y Ahuachapán. Cuando regresaba al país la gente se me acercaba para pedirme que la llevara a Estados Unidos. Yo siempre les decía que les cobraba 6 u 8 mil dólares, dependiendo. Si me pagaban todo en efectivo al salir eran seis mil dólares y si me daban la mitad al principio y la mitad al llegar eran 8 mil dólares”

“Nunca lleve a grupos mayores de seis personas y niños llevaba solo con la condición de que viajaran con sus parientes, de preferencia sus padres. En 15 años solo llevé a tres niños. Cuando tenía seleccionado al grupo, los reunía en una casa del barrio La Playa de Acajutla y les enseñaba  a que ‘aprendieran’ a ser mexicanos. Siempre les garanticé que íbamos a llegar y que nunca los iba a ‘vender’  a otro coyote”.

 “Salíamos de San Salvador en buses internacionales, pasar la frontera El Salvador-Guatemala, siempre fue fácil. Luego al llegar a la capital chapina abordábamos el bus hacia la frontera, preferí nunca tomar el bus directo de El Salvador a la frontera, porque migración de Guatemala siempre reporta los datos de los pasajeros a las autoridades de migración de México, para que los ubiquen del otro lado, es parte de la corrupción”.

“En Tapachula nos hospedábamos en hoteles de la periferia, porque hospedarse en el centro o en la zona de los prostíbulos es levantar sospecha de las intenciones de uno. Un oficial mexicano a quien le daba $200 y hasta $500 me ayudaba a trasladarme seguro hasta el Distrito Federal, desde donde viajábamos en tren o autobús al norte de México.  Generalmente nos poníamos camisetas  del Monterrey o de los Tigres  (equipos de fútbol de  Nuevo León)”.

Al llegar a la frontera Estados Unidos-México  comenzaba el verdadero problema, porque teníamos la opción de cruzar la frontera chantajeando a las autoridades mexicanas, pero corríamos el riesgo de ser detenidos en Estados Unidos, o nos atrevíamos a cruzar el desierto. A mis clientes siempre les decía que conmigo no había necesidad de cruzar desiertos, pero lo hice en tres ocasiones porque no tenía alternativas.

“Los fines de semana muchos jóvenes estadounidenses viajan a las fronteras a divertirse, yo que tenía pasaporte falso de ciudadano estadounidense lograba colarme al otro lado para buscar contactos de camioneros que me daban indicaciones sobre horas factibles para cruzar escondidos en camiones, generalmente de madrugada”.

 “A los camioneros había que darles hasta $1,000 por pasar la carga, la cual escondían en compartimientos secretos entre el tanque de gasolina y la cama de base del furgón. Los camioneros desparramaban gasolina en el área para que a  los perros de los policías se les bloqueara el olfato. Ya del lado estadounidense uno siempre tiene contactos que lo trasladan al condado más cercano, de donde lo más difícil es trasladarse a las grandes ciudades, por los retenes en el camino.”

“Cuando uno lleva a las personas a las grandes ciudades, avisa a los familiares y se acaba la responsabilidad. Rápido hay que desaparecer del sitio porque es posible que hayan rastreado la llamada. Yo me iba para un hotel de mediana comodidad, visitaba a mis amigos y de regreso me traía hasta cinco vehículos. Esa era mi rutina. En la frontera siempre conseguía a alguien para que me firmara y sellara mis documentos, para que el retorno pareciera legal”.

No todo es fácil

“Déjeme decirle que no todo es fácil. Allá por 1999 una de las personas que iba conmigo se enfermó en México, donde le detectaron cálculos en las vías urinarias. El hombre se retorcía del dolor y tuvimos que llevarlo a una unidad de salud.  Ahí se dieron cuenta de que era indocumentado y avisaron a migración. Me detuvieron junto a él y me tuvieron cuatro días preso, mientras las otras cinco personas que viajaban conmigo se mantenían hospedadas en el hotel. Pude comprar a un jefe de la delegación para que me dejara libre y de ahí me fui a la unidad de salud en donde me dijeron que al salvadoreño lo habían trasladado al hospital supuestamente para operarlo. Cuando llegué al hospital a visitarlo me dijo que ya no le dolía, aprovechamos un descuido y nos escapamos, nos fuimos al hotel y salimos hacia la central de camioneros para abordar uno hacia el norte del país”.

“Cuando llegamos a la frontera con Estados Unidos nuevamente le comenzó el dolor. Le pedimos que se aguantara porque si lo descubrían nos iban a detener a todos. Ese hombre se iba retorciendo, pero logramos pasar al otro lado. Cuando llegamos a Tucson, Arizona,se nos desmayó, llamamos a sus familiares y llegaron  al siguiente día. Lo entregué y ya la responsabilidad caía en ellos”.

 “Tres veces nada más viajé  por el desierto, a todos les pedía que llevaran agua suficiente y la ropa adecuada. En el día es excesivamente caluroso, pero en la noche el frío cala hasta los huesos.  Hasta ahora puedo decir que nunca le fallé a ninguno de mis ‘pollitos’, pero ya no me dedico a ‘pollero’.

 “La gente me quiere, vivo en Acajutla, pero soy oriundo de San Francisco Menéndez, por eso en las elecciones para alcalde de 2006, dos partidos diferentes me buscaron para que fuera su candidato a alcalde. En San Francisco Menéndez el actual  alcalde (Narciso Ramírez) fue `coyote’. Otros han sido alcaldes, como en el norte de San Miguel y La Unión, en la misma ciudad de La Unión (Mario Osorto) y  en muchos municipios de Chalatenango. Mi amigo Cristóbal fue alcalde de Acajutla”

“A quienes trasladamos gente hacia Estados Unidos nos quieren mucho, pues ese es el sueño de muchos salvadoreños que no encontramos oportunidad en El Salvador. Al país mismo le conviene que cada vez haya más salvadoreños en Estados Unidos para que no bajen las remesas”.

“Yo fui ‘coyote’ durante 15 años… Hoy, gracias a eso, no tengo necesidades económicas y soy una persona muy querida que a lo mejor algún día soy candidato”.

 

(9) Comentarios

Anónimo de las 12:17 | 2010-03-01 09:29:18

Puesto como se expone aquí, que no busque ser alcalde, mejor ¡que busque ser presidente!. Ya paso demasiada agua bajo el puente de mi vida como para andar creyendo en "hermanitas de la caridad" en cualquier situación que implique una ilegalidad. No creo que existan los "coyotes buenos" y los "coyotes malos". Viven de la corrupción del sistema, es imposible que no hagan trastadas o que en un momento de "ellos o yo" no dejen botada a las personas por no terminar ellos presos. Por lo menos ya se retiro y ojalá no vuelva a eso. El coyotaje no es ninguna labor social, mejor trabajemos todos acá para que nuestros compatriotas tengan oportunidades y no tengan que exponerse en tierras que no son nuestras a ser violados, heridos, asesinados o desparecidos en las redes de esclavitud que esperan al ilegal con los brazos abiertos.

EDRAS | 2010-03-01 10:23:15

Quien quiere trabajar y vivir en El Salvador? Nadie. Con eso de las pandillas pero ni a visitar a la familia puede ir uno. Al menos que valla uno armado como Rambo a todos los lugares. Si nuestro pais tubiera seguridad seria diferente pero como la realidad es otra, hay que vivir fuera de el. Quien va a querer estar trabajando fuerte para despues conpartir el salario con estos enfermos mentales (padesen de la enfermedad a la que los psicologos llaman anomie) de los pandilleros. Todas las personas que nesecitan salir de El Salvador sin visa logicamente nesecitan de un coyete. Es ilegal pero la nesecidad lo hace legal ya que todas las personas lo ven como algo normal y nesesario.

ed | 2010-03-01 10:56:28

Hagan un reportaje de los hermanos Cardoza en Chalatenango...Uno de ellos es diputado del PCN...el otro Fue dueño del Chalatenango F.C....ahi si hay $$$$ por coyotear...investiguen y veran...saludos

sin tapujos | 2010-03-01 11:14:34

Todo coyote es un poco o mas tramposo aqui el habla solo de sus buenas aventuras que hay de las que hizo ?A cuantos dejaria barados??Y a cuantos les saco sus ultimos centavos para viajar alli?Quiera Dios que no pero todabia dudo que en semejante cantidad de personas no haya hecho su marufa coyote es coyote pero como decimos "Que todo haya terminado en paz y no lo esten buscando por algo.A propocito,ya hacer estos viajes ya no vale y pogar semejantes cantidades por viajar a los angeles donde en estos momentos no hay trabajos aun para la gente legal y peor si ud no tiene habilidades manuales como mecanico o carpintero o fontanero u otra clase de habilidad muy inportante para subsistir de manera que si ud tiene familia ya no es joven no tiene estas habilidades por fabor guarde su dinerito o siga con su negocito cuidandose de las maras pero no lo haga ahora la cosa aqui no anda bien no se deje engañar miserablemente.

que barbaro! | 2010-04-16 21:02:31

Hagan otro reportaje del alcalde de chapeltique y esculquelo que ese si ha robado y fue coyote.
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