| Nacionales | El arte contra la violencia |
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En El Salvador, calificado por las Naciones Unidas como el país donde ocurren las muertes más violentas del mundo, es necesario enfocar energías en las artes como una forma de prevenir del delito.
Camila Sermeño, de 17 años, ha visto truncado su sueño de ser abogada. Al menos temporalmente.
Su vida, al igual que muchos de su edad, cambió drásticamente sin esperarlo. Nació y creció en el período de la postguerra, en medio de una sociedad que se comenzó a levantar enmedio de secuestros, extorsiones, homicidios. Muchos llaman a esos jóvenes como "los hijos de la violencia".
Pero en su caso, la vida presentó una oportunidad que muchos ni siquiera vieron en la televisión.
Comenzó a tocar violín a los tres años y ocho meses de vida. El interés le nació luego de asistir a un concierto de la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador.
“Vi muchos niños tocando el violín, con edades de cuatro hasta 17 años, en el Centro Nacional de Artes (CENAR), y me dije que si ellos pueden yo también. A los 7 años ingresé a la sinfónica juvenil, me hicieron una audición y entré tocando los segundos violines”.
Esta chica logró hacer algo que no es común en una sociedad violenta como la salvadoreña, y que según las Naciones Unidas es donde ocurren las muertes más violentas en el mundo. Camila decidió que en vez de agarrar un revolver para cometer un asalto, era preferible sostener un violín, usando al arte como el vehículo para convertirse en un "ser humano más sensible".
Diez años han pasado desde que llegó a formar parte de este grupo de jóvenes, que dedican un promedio de 10 horas a la semana practicando con el instrumento musical con el que se identifican. Y como fruto de su entrega, Camila se convirtió en la concertina de la sinfónica juvenil.
“Es la persona que tiene el papel más importante después del director de la orquesta, independiente si es nacional o extranjero, y es el mayor cargo que se puede llegar a alcanzar, y ese cargo lo pueden obtener sólo los que tocan el violín, es el primer violín de la orquesta”, dijo la joven.
Un ejemplo
Camila, con seguridad y humildad, dice que se considera un ejemplo en aprovechar el tiempo en cosas buenas que le dan resultados buenos, y que llena de orgullo a su familia, “en vez de estar en algo que me autodestruye”, dijo.
“Si mantenemos a los jóvenes ocupados en algo que de verdad importe, no va a haber espacio para estar pensando en ir a hacer esto y lo otro que no trae nada nuevo para nadie, delinquir, consumir drogas, tantas cosas que están pasando en este momento”.
La joven describe de la siguiente manera su vida en torno a la música. “Me ha abierto muchas puertas, me ha desarrollado mi habilidad cognositiva, me ha ayudado con mi motricidad, me ha ayudado en el colegio con las notas, me ha dado un margen de concentración mucho más alto que otras personas”.
Frustración
Resiente que en El Salvador no se da el apoyo necesario al arte en general, “yo quisiera estudiar música pero aquí no hay donde. Si quiero ir a la Universidad Nacional a estudiar música no puedo, no hay. Es triste, y ahora me tengo que desprender de todo, de mi casa, mis amigos, para hacer lo que de verdad quiero”. Viaje a Europa a inicia del próximo año.
Y le dice al gobierno lo siguiente, “hay jóvenes que sí queremos hacer las cosas, que queremos dedicarnos a esto porque nos gusta y nos llena”.
Ella se siente orgullosa de no haber probado drogas ni pertenecer a un grupo de pandillas, y dice que eso lo ha logrado, además de la buena guía de sus padres, con la música. “El alma se sensibiliza, yo escucho una obra y puedo hasta llorar, no hay otra cosa que llene más que esto, y el llorar no me hace débil, me hace más humana”.
Camila tiene un mensaje para aquellos de su misma edad que no han tenido las oportunidades que la vida le dio a ella, y lo extiende al gobierno.
“Deberían de buscar en qué invertir su tiempo, está la orquesta que da mucho apoyo a los jóvenes, y es gratuito, yo no estoy pagando nada acá. Pueden buscar formas sanas de distraerse y salir del ambiente donde están, sé que es difícil, pero si uno de verdad quiere algo, se puede. Sería bueno que todos decidamos y hagamos lo mejor para nosotros, pensar bien las cosas antes de hacerlas, y el gobierno… tiene que ayudar más a las instituciones que trabajan en la prevención de la violencia”.
Cuerdas... no balas
Camila fue la chica que Alejo Campos, director de desarrollo de la Asociación Proarte, refirió para hablar del tema. Esta agrupación brinda apoyo a la Orquesta Sinfónica Juvenil.
Proarte es una Organización no Gubernamental (ONG) que tiene más de 50 años de existir en el país, y que trabaja muy de cerca con diferentes instancias del gobierno y empresa privada. Uno de sus principales objetivos es evitar que los jóvenes sean protagonistas de la violencia, no se dedican ni al rescate de jóvenes que ya delinquen o usan drogas, tampoco se dedican al combate de esas realidades sociales.
En países del primer mundo el arte, en todas sus expresiones, música, danza, pintura, poseía, escultura, se utiliza exitosamente para prevenir la violencia. En el caso de El Salvador, siendo la nación que las Naciones Unidas colocan como el país con muertes más violentas a nivel mundial, esta es una opción, pero aunque existen programas y esfuerzos en ese rumbo, hay voces que reclaman que estas opciones sean más usadas para disminuir el alto grado de violencia y rebeldía que existe en un país donde la mayoría de sus habitantes son jóvenes.
“Tenemos programas de prevención de la violencia juvenil a través del arte, que es un medio muy poderoso para sensibilizar a los jóvenes fundamentalmente, y evitar con ello que estén en espacios de riesgo social o que tengan oportunidades de asociarse a alguna mara, explicó Campos.
Este argentino, que tiene más de cuatro años de residir en San Salvador, “manifiesta que lo que damos en la orquesta es la posibilidad de pertenecer a un grupo de referencia social muy fuerte, que la gente lo reconoce y tiene muy buena imagen y posibilidad en el país y la región, los chicos no tienen necesidad de pertenecer a un grupo de referencia más que a la música”.
Y aunque es difícil medir cuántos jóvenes han sido alejados de la delincuencia y el crimen organizado a través de la música y esta organización, se puede asegurar que los casi 400 jóvenes, de cinco a 24 años, en su mayoría vienen de zonas de riesgo social, donde hay maras o clicas instalados en esos lugares.
Pero ante tal reto, Camila tiene una sugerencia: "Hay que apoyar a los jóvenes para que se superen, hay muchos con talentos que ni siquieran se los han identificado. Tienen que ayudarlos para que no caigan en malos pasos".
Prevención
“Viven en Soyapango, Ilopango, el área metropolitana, Apopa, en el Distrito Italia; tenemos sumo cuidado con ellos, por ejemplo tenemos un servicio de transporte que los lleva prácticamente a la puerta de su casa, entendemos que después de las ocho de la noche no se puede volver seguro, y así tenemos cantidad de cosas que tratamos de brindarles para que ellos puedan desarrollarse”.
Proarte cuenta con el apoyo de las Secretarías de Cultura y la de Inclusión Social, con la que desarrollan programas de inclusión en la música y se han abierto espacios para adultos mayores, para personas con discapacidad, pequeños y otros sectores de la sociedad. Para ello cuentan también con el apoyo de la empresa privada salvadoreña y la cooperación internacional.
Entre los internacionales está la Organización de las Naciones Unidas, Cooperación Española, italiana, alemana, japonesa y otros.
El programa de Proarte, explica Campos, tiene como objetivo, por ser un programa social, que a través de la música ayude a la juventud y entre sus factores más importantes está la prevención de la violencia juvenil.
Por eso se dedican no únicamente a hacer música, también incluyen talleres relacionados con género y equidad, medio ambiente, prevención de violencia juvenil, medidas de seguridad, cultura y desarrollo y otros. Generalmente, para despertar conciencia en los miembros de la sinfónica juvenil, previo a cada concierto se realiza un taller para explicar la razón por la que se toca en el marco de un día determinado, tal como lo hicieron recientemente con el día de la no violencia contra la mujer, y el nueve de diciembre el concierto se motiva con los derechos de las mujeres.
Campos cree que el arte ayuda en todas sus expresiones, pero habría que sistematizarlo, ya que al existir diversas organizaciones que tienen el mismo fin hay esfuerzos paralelos entre los que no existe un canal de comunicación, y por ende la labor que hacen no está coordinada.
Intervención oficial
Ernesto Zelayandía, Ministro de Gobernación y presidente del Consejo Nacional de Juventud (CONJUVE), dice que la cultura y la recreación son componentes fundamentales para la prevención del delito, especialmente en los jóvenes.
“Hay zonas del país que están limpias de elementos delincuenciales, y en estos hay que hacer trabajos preventivos, pero hay barrios que realmente hay actividad muy grande de las pandillas, y en ese sentido estas medidas no son tan efectivas”.
Zelayandía adelantó que recientemente propuso al Ministerio de Justicia y Seguridad trabajar de la mano para evitar que niños y jóvenes se incorporen a las pandillas, “y el arte genera uso del tiempo libre en algo positivo, desarrolla mente, la espiritualidad”.
El ministro de Gobernación dijo que se está trabajando en el proyecto de traspaso de cines abandonados, que son del Estado, bajo la administración de la Secretaría de Cultura, ya que no hay suficientes espacios para desarrollar el arte.
“Los gobernadores están coordinando diferentes actividades culturales y deportivas. Por ejemplo en recuperación de teatros y cines abandonados, también están coordinando más las Casas de la Cultura”, explicó.
Zelayandía agregó que, consientes de la necesidad de prevenir la violencia por medio de las artes, en coordinación con la Secretaría de Cultura se implementarán los proyectos de orquestas filarmónicas que se harán a nivel departamental.
Tradicionalmente algunas ramas del arte, a un nivel ahora insuficiente, han sido responsabilidad de las Casas de la Cultura, de las que se contabilizan un poco más de cien a nivel nacional, “pero tenemos el proyecto que exista al menos una en cada municipio del país”, aseguró.
Ayudan a la violencia
El culturólogo Marvin Aguilar dice que antes que nada deben entenderse las razones por las que El Salvador es un país violento, y conociendo las razones es que se va a decidir qué se debe hacer para prevenir la violencia.
Explica que el país más violento y que registra más muertes entre los países del primer mundo es los Estados Unidos. Ese país, que atraviesa una crisis económica está sufriendo de desigualdades sociales, y a quienes más afecta es a las minorías que allí viven, es decir a los hispanos.
En el Diálogo Nacional por la Cultura, realizado la última vez hace tres años por CONCULTURA, dice Aguilar, se menciona que el 80 por ciento de los programas que transmiten los canales locales son estadounidenses y un 15 por ciento son mexicanos, dando un cinco por ciento, según aquel dato, a la producción nacional.
“A esto sumamos que la principal industria de Estados Unidos son las armas, y la segunda es la industria del entretenimiento, cine, televisión, música, y todo eso nos viene a El Salvador, y no debe sorprendernos que los índices de violencia local sean altos”.
Aguilar aclara que esas no son razones para justificar la violencia en El Salvador, no obstante quiérase o no, hay una innegable influencia de esa cultura en la local. “Y dentro de la construcción de la nueva identidad salvadoreña, a través de redes sociales, de tecnología, nuevas costumbres y visiones del mundo, es evidente que haya un choque entre lo que está y se quiere mantener por la clase política, y lo que los jóvenes realmente demandan, sienten y necesitan, y eso es el primer choque de violencia que se encuentra”.
Las señales
Una muestra de manifestarse, agrega, es el abstencionismo electoral, la indiferencia de los jóvenes hacia los problemas del país, y lo riesgoso de ello es que, los políticos o no se han dado cuenta de ese fenómeno o es un tema que no les interesa. Y lo seguro es que la juventud no va a parar de manifestarse con tales conductas, pero lo riesgoso es que no se sabe cuál va a ser el resultado, pero al final se logrará cambiar el sistema actual, con el agrado o no de los políticos. Los que no son escuchados van a lograr su cometido, con su indiferencia hacia el sistema actual.
“Otra forma de manifestarse contra la desigualdad es robando, asesinando, extorsionando, secuestrando, que son las formas más violentas que tenemos. Vemos que la sociedad construye sus propios monstruos, la violencia se origina desde el momento que la sociedad te dice que debes tener ciertas cosas para tener prestigio, y cuando no las tienes vas y las tomas, y eso es lo que está pasando aquí”.
Este experto dice que el arte se convierte, en esos casos, en un catalizador de toda esa agresividad y violencia. “Nadie puede decir que el dinero no compra la felicidad, pero eso lo puedes decir cuando tienes garantizado las cosas mínimas, pero cuando no lo tienes entonces el dinero sí hace la felicidad”.
“El arte, en lugares de alto riesgo, puede permitir una catarsis a través de la música. Si les permites que puedan escribir las líricas de las canciones, o poesía, o novela va a ser publicada, si les dan la oportunidad que se publique, si les das cámaras caseras y promueves un festival de audiovisuales entre estos jóvenes, que cuenten las historias de sus comunidades, aunque no le guste a la sociedad, promover grupos de teatro comunitarios, creando áreas para grafitis, estás ayudando a que la violencia se difumine en esta forma y no en ir a asaltar, ir a drogarse o buscar formas de dinero fácil, que es lo que está sucediendo”, indicó.
Aguilar dice que acciones como estas son las que deben establecerse en una Ley de Cultura, que no existe en el país.
Camila, la joven que comenzó a tocar el violín a los tres años y ocho meses de edad, viajó con otros nueve integrantes de la Sinfónica Juvenil de El Salvador, a Madrid, invitada a tocar con la Orquesta Juvenil de Madrid. A su regreso fue recibida con la noticia que fue escogida para una beca formando parte de esa misma agrupación.
Su vida está por experimentar un nuevo cambio en la vida, y confía que esa misma suerte, con el apoyo de las autoridades y las familias, jóvenes que se encuentran en riesgo de caer en las garras de la violencia, encuentren en el arte la oportunidad de mejorar su futuro.
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elizabeth | 2011-12-12 08:07:30
MUY POBRES, NECESITAMOS MEJORA EL AREA DE LAS ARTES | 2011-12-12 09:08:08
De que sirve ésto diganme por favor. | 2011-12-12 09:13:16
Hermano Teddy | 2011-12-12 09:50:37
ovi | 2011-12-12 09:58:12
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