La Fiscalía General de la República (FGR) presentó una investigación de tres años con la que están acusando a Mirna del Carmen Gómez de Flores, una ex gerente del Banco Hipotecario, por supuestamente haber tratado de apoderarse fraudulentamente de la fortuna de una anciana y a quien habría asesinado supuestamente para tal fin.
Los hechos ocurrieron a partir del 1° de marzo de 1999, cuando la imputada comenzó a laborar como gerente de la agencia del Banco Hipotecario de San Miguel, informó el fiscal del caso.
La señora Marie Azucena Borg de McMillin, en este entonces de unos 87 años de edad y con residencia en San Miguel, había recibido una considerable herencia tras la muerte de su esposo de origen estadounidense. Eso, aunado a los ingresos por las actividades de explotación minera de su familia, le habían permitido a la señora McMillin amasar una fortuna de unos ocho millones de dólares.
En ese año, la ex gerente habría visitado a McMillin en su residencia para decirle que notó la existencia de varias cuentas bancarias a su nombre en el banco que administraba, las cuales no habían registrado movimientos en varios meses.
La señora McMillin le contó entonces la situación a la gerente del banco, reiterándole que ella era el último miembro de dicha familia en el país y que por esa razón sus ahorros no se movían.
Desde ese momento, dice la fiscalía, Gómez habría comenzado a maquinar un plan para despojar de su dinero a la anciana. Su primer paso fue ganarse la confianza de la señora valiéndose de su rol en el banco, asegura el fiscal del caso.
La mujer se ofreció a administrarle personalmente las cuentas -y sus bienes- a la señora, comienza a hacerle visitas a su hogar y a “cuidarla”. Durante un tiempo, dice la fiscalía, tanto Gómez como su esposo, el ex militar Julio César Flores Claros, comenzaron a frecuentar la casa y prácticamente a “vivir” con la señora.
Con el tiempo y tras volverse íntimas amigas, la millonaria le confiesa a Gómez su deseo por crear una organización sin fines de lucro, a modo de fideicomiso, para que su fortuna se destine a ayudar a estudiantes brillantes de escasos recursos a que terminen sus estudios.
Fue así como Gómez cometió la primera acción ilícita, dice la fiscalía. La entonces gerente del banco le dijo a la señora que, por su cargo en el banco ella le administraría todos los trámites necesarios para crear la fundación y destinar el dinero para el noble propósito.
Cegada por la aparente bondad de la acusada, la señora McMillin entregó su dinero en manos de Gómez para que efectuara los trámites.
Gómez utilizó los servicios del abogado y notario César Isaac Canales Fuentes, quien realizó los trámites de constitución de una organización a nombre de Gómez y su esposo. Esta organización, sin embargo, era con fines de lucro, y la pareja fueron declarados “únicos beneficiarios” de dicho arreglo. La señora McMillin firmó todos los documentos correspondientes creyendo que se trataba de su fundación de becas.
De acuerdo a las autoridades, este fue sólo el primero de muchos trámites falsos que la imputada realizó, con la supuesta ayuda de Canales y de Liliana Patricia Cáceres de Montoya, otra abogada. Ambos abogados le ayudaron a Gómez a falsificar la firma de McMillin en títulos de propiedad para adueñarse de varios inmuebles que la señora poseía en San Miguel.
Cuenta la fiscalía que los abogados también habrían elaborado al menos dos testamentos falsos en los que supuestamente la señora McMillin dejaba como heredera universal de sus bienes a Gómez.
Existieron también alrededor de 18 transacciones bancarias con las que Gómez logró transferir a sus cuentas personales la totalidad de los $8 millones de la señora McMillin. Para estas transacciones, también fue ayudada por una subgerente y otra empleada del banco, las señoras Perla Maricela Saravia Henríquez y Gloria Patricia Machuca Téllez, relata la fiscalía.
Gómez dejó su trabajo en el banco el 30 de junio de 2003 para dedicarse por completo a “cuidar” a la señora McMillin. La fiscalía dice que la mujer y sus ayudantes lo único que esperaban era la muerte de la millonaria para hacer efectivos todos los trámites ilegales que ya tenían listos.
Sin embargo, la fiscalía sostiene que los implicados no esperaron al curso de la naturaleza. Según testimonios que se han recabado, Gómez habría hecho que la señora McMillin ingiriera bebidas alcohólicas para tratar de desmejorar su salud.
Según la fiscalía, en uno de esos episodios la señora sufrió una caída al interior de su vivienda, la cual la puso muy mal de salud. Sin embargo, Gómez pretendió que la situación no era grave y no la llevó a pasar consulta al hospital. La empleada que limpiaba la casa vio que la señora estaba muy mal y la llevó a que recibiera atención médica.
Debido a esta caída, la salud de la señora empeoró y “se complicó la situación”, dijo el fiscal. Fue así como la señora McMillin falleció el 1° de marzo de 2006 a los 94 años. Murió en su casa, sin atención médica, a causa de un “paro respiratorio”, según los datos de muerte proporcionados por el esposo de Gómez ante la alcaldía cuando fue a sacar la partida de defunción.
Los trámites funerarios fueran extremadamente rápidos y la señora fue enterrada sin notificar a nadie de su familia, en el cementerio general de San Miguel, asegura la fiscalía.
Tras la “anhelada” muerte de la millonaria, Gómez y su esposo se dedicaron a hacer efectivas las “donaciones” de inmuebles para ellos, que supuestamente había autorizado la señora McMillin. Asimismo, relata la fiscalía que dispusieron de los varios millones en las cuentas que la imputada tenía en diferentes bancos en El Salvador.
Con su sueldo de gerente de banco por cuatro años, Gómez jamás habría podido llegar a esas cantidades, dijo la fiscalía.
Gómez se dispuso a colocar varias empresas, entre ellas una de venta de ropa, además de comprarse varias viviendas en zonas residenciales exclusivas del oriente del país, como Residencial El Sitio en San Miguel, además de comprar varios vehículos del año.
Pasó poco más de un año desde la muerte de la señora McMillin, cuando en octubre de 2007, una sobrina lejana de la fallecida vino a El Salvador desde EE.UU. para cerciorarse del estado de las finanzas de su tía.
La joven se llevó la sorpresa de que las cuentas de McMillin estaban vacías, además de darse cuenta de que había sido enterrada en un cementerio general en una “situación paupérrima”, dijo el fiscal. Todo esto se le hizo bastante sospechoso, por lo que se acercó a las autoridades para pedirles que investigaran la muerte de su tía.
Fue entonces que la FGR y la policía comenzaron las indagaciones al respecto de la muerte de la fallecida. Lo que comenzó como la investigación de una muerte mostró ser solamente “la punta del iceberg” de este complejo caso, dijo el fiscal.
En el camino de la investigación, que comenzó en 2008 y duró 3 años, las autoridades descubrieron todos los documentos falsos con firmas adulteradas, los cuales estaban autenticados por los abogados y notarios.
Fue así como el 5 de junio de 2011, la fiscalía presentó el requerimiento contra la principal implicada y otros cinco involucrados en el caso, los cuales fueron capturados poco después por agentes de la Unidad de Investigaciones de Delitos Patrimoniales de La Policía Nacional Civil (PNC).
Gómez está siendo acusada por los delitos de defraudación a la economía pública, en contra del Banco Hipotecario, lavado de dinero y activos, falsedad documental agravada, falsificación de firmas, uso y tenencia de documentos falsos y homicidio agravado (en la modalidad de comisión por omisión), en perjuicio de la señor McMillin.
La fiscalía asegura que cuenta con todas las pruebas necesarias que incriminan a los sujetos, tales como los documentos adulterados que consisten en la constitución de una sociedad, dos posibles testamentos, 22 certificados de depósitos a plazos y certificados de cuentas bancarias por depósitos desde un millón de dólares. La fiscalía también cuenta con prueba testimonial de algunos ex empleados del banco.
Gómez y el resto de acusados enfrentarán su audiencia preliminar el próximo 27 de agosto en el Juzgado Tercero de Instrucción de San Miguel.
(30) Comentarios
Raul | 2012-11-14 18:18:45
Aninimo y a ti que te importa que se hara con el dinero ni tuyo que es ubicate que en esta vida los ricos y pobres ya estan contados y tu eres un miserable pela gato, mendigo, pordiosero pues alivianate y dejale ese dinero a los ricos que lo gasten y con suerte talvez se les caen unas migajas para que las recojas del piso con la lengua.
ladrones | 2012-08-15 12:53:12
ex militar,gerente de banco,ex empleados...aboganster......simples y miserables.......LADRONES ,ASESINOS BARATOS SIN ESCRUPULOS.....QUE MARIONA LOS RECIBA CON LAS BARTOLINAS ABIERTAS.
PERO AL MENOS SE DIERON EL TACO DE GENTE RICA....POBRES..ILUSOS.
LA RIQUEZA Y LA POBRESA SON MENTALES.
maria luisa molina | 2012-08-11 15:52:19
A ESA HIJA DE DIOS A SABER QUIEN LE HA DADO PODER PARA MALDECIR. QUE DIOS TENGA MISERICORDIA DEL ALMA DE LA SENORA FALLECIDA, DE TODAS LAS DEMAS PERSONAS QUE POR EL AMOR AL DINERO COMPLICARON SU VIDA COMPLETAMENTE Y LA VIDA DE UNA ANCIANA GENEROSA Y DE SU FAMILIA.
FUNDACION BORG | 2012-08-11 11:47:42
Perdón, de los menos favorecidos quise decir
Fundación Borg | 2012-08-11 08:48:49
Pues ojalá se resuelva este asunto y se cumpla la voluntad original de la sra, que era dejar su dinero a una fundación para beneficio de los menos necesitados, y ojalá realmente lo manejen bien. Gracias a Dios que la voluntad de Benjamin Bloom se cumplió y no hubo sinverguenzas de por medio ,si no, no tendríamos ese hospital infantil que ha durado por tantos años. Ahi tienen un ejemplo sres fiscales, del beneficio que se obtiene cuando hay honradez